No puede existir paraíso sin infierno

por Gustavo Crembil



Producto de la efervescencia de los años 60s, Robert Wilson otorgó, a través de sus épicas 'óperas visuales', una escala Wagneriana al arte de la performance. Junto con una extensa lista de colaboradores, desde Christoper Knowles (un niño autista) a celebridades musicales como David Byrne, Tom Waits y Lou Reed, pasando por algunos de los más grandes artistas de nuestro tiempo, como el poeta Allen Ginsberg, el compositor Philip Glass, y el dramaturgo Heiner Müller, Wilson ha creado una indescriptible experiencia músico-teatral a través de la integración de drama no-narrativo, espectáculo escénico, música, sonido, silencio y danza.

Influenciado por el trabajo de John Cage y Merce Cunnigham, y preocupado por las problemáticas del aprendizaje y el lenguaje, el concepto de teatro visual de Wilson liberó a las acciones escénicas y al movimiento de las ataduras de tiempo y espacio. Estos conceptos probablemente han sido reforzados por la propia experiencia de Wilson, quien en su infancia superó problemas en el habla con la ayuda del bailarín Byrd Hoffman y, posteriormente, trabajó con niños con dificultades de aprendizaje y retardo mental.

Obras mayores, como Einstein on the Beach y The Life and Times of Sigmund Freud, fueron bocetos biográficos mentales que generaban en el espectador una experiencia 'intuitiva' provocada a través de acciones sugestivas, lentitud del movimiento y textos repetitivos sin-sentido. Al contrario de la linealidad del teatro tradicional, que utiliza una virtuosa paleta de dispositivos para proyectar las energías y significados predeterminados de una obra, la interface músico-visual de Wilson libera al espectador permitiendo que la mente explore libremente y participe en lo que el poeta surrealista Louis Aragón definió como "una extraordinaria máquina de libertad".

En el fragmento de la entrevista que se ofrece a continuación, Robert Wilson reflexiona sobre la manera en que el arte y el movimiento abren nuevos caminos hacia el futuro. Esta entrevista se realizó en el Watermill Center, un laboratorio multidisciplinario de arte que fundó en 1992 en Long Island (Nueva York), y que define "como un cubo de cristal que existe en una manzana. Es el corazón, el centro."

las nuevas tendencias y las artes

entrevista: Christina Teuthorn (12/09/2000)
traducción y adaptación: Gustavo Crembil

la versión completa de esta entrevista (en inglés) se encuentra en:
http://www.aventis-forum.uni-muenchen.de/reports/wilson/index.html


Aceleración, globalización y la convergencia del espacio… han influenciado estas tendencias en su pensamiento sobre las dimensiones del espacio-tiempo?

Creo que si lo han hecho, aunque tal vez trabajen en sentido opuesto. En una institución como ésta [se refiere al Watermill Center], que se sitúa en un entorno natural con acceso a la vida al aire libre, uno tiene una percepción de la naturaleza. Eso es importante para mí. Percibo el tiempo que le lleva a las nubes cambiar de forma… Ahora estoy mirando por la ventana y veo cómo un árbol muy grande se mueve con la brisa y tengo tiempo para ver al árbol moverse.
Con la globalización y la aceleración creo que cada vez más vamos a necesitar de un lugar y un espacio donde uno pueda estar en calma y tomar un descanso de la vida cotidiana. Pienso que será necesario que el hombre se detenga y reflexione; en realidad es lo que uno hace cuando va al parque y se sienta en un banco y sueña despierto, o cuando va al campo un fin de semana o feriado. Quizá podríamos tener una caja teatral [box theater] que hiciera mas o menos lo mismo.

¿Es el teatro un lugar de calma y reflexión?

Sí, creo que sí. El teatro puede ser cualquier cosa. Es un foro. Y el hombre desde hace años se congrega en foros y tiene intercambios -que es lo que el teatro es [hace]. Pienso que el hombre siempre hará eso, está en su naturaleza agruparse y tener estos foros de intercambio.

¿Puede describir algunas de las tendencias actuales que usted ve en el mundo y explicar cómo se insertan en el trabajo de esta obra [la pregunta es en referencia al proyecto "Life in the 21st Century"]?

Una de las personas que estuvo con nosotros el último verano fue un hombre llamado Daniel Stern, un psiquiatra que enseña en Ginebra y que ha realizado numerosos experimentos filmando a bebés con sus madres para demostrar que hay un lenguaje. A menudo, el cuerpo se mueve más rápido de lo que pensamos y ciertos patrones de comportamiento suceden sin que lo advirtamos. En principio me interesé por un trabajo particular de Stern, cuando realizó 50 películas de madres alzando a sus niños en situaciones cotidianas. En general, la madre lanzará una exclamación, se inclinará [to lunge: arrrojarse, dar una estocada] hacia el bebé, lo alzará y confortará. Esto se ve en 24 cuadros por segundo. En 8 de 10 casos la madre se "arroja" hacia el niño. Cuando el niño dice "wua", reacciona. En los tres o cuatro cuadros siguientes vemos a la madre haciendo otra cosa. Entonces, observamos que en solo un segundo lo que ocurre entre una madre y su hijo es muy complejo.
Cuando la madre ve el filme se siente conmocionada, horrorizada, aterrorizada, y dice: "pero yo amo a mi hijo", mientras en la película la vemos "arrojarse" sobre el niño.
Podemos decir entonces que existe un lenguaje y que existen patrones. Y esto es lo que me fascina, que este lenguaje pueda volverse más legible o comprensible. Por eso comencé con las obras mudas [silenciosas] y esto no tiene nada que ver con la psicología sino con una manera de mirar, con tomarse tiempo para ver.

¿Ve una revolución en la performance de las artes y el teatro a partir de las nuevas tecnologías?

Creo que es como el ejemplo que acabo de mencionar. El de una madre levantando a su bebé y que se vuelve más atenta al comportamiento y al lenguaje del cuerpo al hacer más lentos sus movimientos. Veo algo más, pienso en algo más, que es resultado directo de los medios, del cine, de un entorno que va más rápido, que es acelerado.

¿Cómo se da esta revolución? ¿Cómo cambiará el teatro?

El teatro siempre estará cambiando por las necesidades del hombre. La gente está buscando nuevas alternativas a la televisión o a las cosas o cuestiones de la vida [business of life]. El hombre tiene necesidad de dirigirse hacia otra cosa. Veo que mi trabajo es considerado de vanguardia, lo que me gusta. Vanguardia significa redescubrir lo clásico.

Lo describiré de esta manera: estamos trabajando esta nueva pieza con una forma clásica. Puedo volver hasta Shakespeare y Beethoven. Eso es un patrón, una estructura para usar. Nosotros la estamos rellenando con las herramientas de nuestra época, a veces es una reacción en contra de las herramientas de nuestra época, pero aún así forman parte de ella. Es como si tuviéramos 2 manos. Mi mano izquierda es muy diferente de la derecha, pero están en un cuerpo. No puede existir paraíso sin infierno. Esto no es una cosa. Son dos cosas. De modo que algunas cosas que suceden en contra de la globalización del mundo son parte de una cara de lo que está sucediendo hoy.

Digitalización, Biotecnologización, Globalización, ¿cómo traduce estas palabras en visiones y sonidos?, ¿haciendo lo contrario?

Si, uno debe contradecirse a uno mismo o contradecir la situación, y también apoyarla. No podés creer demasiado en nada, debés creer siempre en lo opuesto. Siempre le digo al actor en el escenario, "si estás caminando el escenario y el director te dice que gires hacia la derecha, vos pensás que te vas a caer. Si el director te dice que gires hacia la derecha y vas hacia la derecha pero pensás que vas hacia la izquierda, tenés una experiencia diferente". Lo que yo hago es producir una reacción en contra, que es también parte de eso contra lo que reacciono y, por lo tanto y al mismo tiempo, acepto. Quiero decir, no podría estar haciendo lo que hago si no tuviéramos lo que está sucediendo actualmente. Así que trabajo con las herramientas, directamente con ellas y con el apoyo de ellas, o directamente en contra. Es una decisión que tomás, es importante hacer ambas cosas

 
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