¿Requiem para WAP?

La manifiesta "wapatía" de los usuarios ha llevado a las voces más pesimistas a extender un certificado de defunción a la Internet inalámbrica.

por Gisela Di Marco

El protocolo de aplicación inalámbrica o WAP se presentó como una de las variantes más prometedoras de Internet. Sin embargo, la respuesta de los consumidores fue sorprendentemente baja. Mucho se ha dicho sobre las razones de esta "wapatía", y las voces más pesimistas han extendido un certificado de defunción para la Internet inalámbrica.

Un fracaso de comunicación

Convencidas de tener las llaves de la próxima revolución de Internet, la mayor parte de las compañías de telecomunicaciones no tuvo en cuenta que la primera generación de la tecnología WAP no ofrecía nada más que una pequeña parte del potencial de la misma. Las grandes campañas publicitarias promovieron el slogan "WAP es Internet en su teléfono", pero esto es fundamentalmente incorrecto, ya sea por razones técnicas para algunos, como por razones estéticas y funcionales para otros; lo indiscutible es que el desencanto de WAP es el resultado de una equivocada estrategia de comunicación.

Un problema técnico

Algunos aducen que la inviabilidad de WAP es consecuencia directa de deficiencias técnicas flagrantes, cuyo origen se encuentra en deliberadas decisiones estratégicas del WAP Forum. Una de las anomalías principales de la tecnología deriva de su adaptación extrema a prácticamente todas las redes inalámbricas existentes, incluyendo varias que ya son obsoletas, lo que ha incrementado innecesariamente su complejidad.

Esta decisión tiene poco sentido en términos de ingeniería, dado que estas redes no fueron diseñadas para ejecutar protocolos de aplicación centrados en Internet, y sólo puede responder a estrategias de mercadotecnia destinadas a alcanzar a todos los segmentos de la industria inalámbrica. La potencialidad y los probados beneficios de IP, el protocolo de Internet, son una realidad tecnológica que clama por la convergencia de las redes inalámbricas hacia el mismo.

El WAP Forum alega que los protocolos de Internet existentes no cumplen adecuadamente los requerimientos de las comunicaciones inalámbricas. Por ello, y considerando los dispositivos en cuestión como otro tipo de terminal de Internet, sólo era necesario tomar la arquitectura de protocolo existente en Internet y añadirle un pequeño número de protocolos suplementarios, diseñados para proveer la eficiencia y el ancho de banda requeridos por los dispositivos y redes inalámbricas.

Sin embargo, con el objeto de mantener el control y no someterse a los parámetros de IANA, el WAP Forum ha desarrollado un conjunto de protocolos de red análogos, pero en gran medida incompatibles, con la arquitectura de Internet existente. WAP descartó y luego rediseñó casi todo el estándar de Web, pero con modificaciones menores que lo hacen incompatible con el original, además de no contar con el mismo grado de eficiencia y seguridad. No hay nada específico en las aplicaciones inalámbricas, como pretenden los diseñadores de WAP, que justifique este grado exhaustivo de reinvención, que en el fondo no provee más que malogradas imitaciones.

Un problema de "usabilidad"

Pero así como las notorias deficiencias técnicas y de seguridad de los productos de Microsoft no significan una reducción notable de su penetración en el mercado, las anomalías del mismo tipo que presenta la especificación de WAP no son suficientes para explicar la "wapatía" de los usuarios. Para algunos, el problema es bastante más simple: WAP ofrece, en general, apenas una milésima parte de lo que Internet tiene para dar, y lo hace muy lentamente; el usuario debe invertir mucho tiempo apretando teclas para recibir unas pocas líneas de texto dispuestas irregularmente en una pantalla de celular realmente pequeña y poco atractiva.

Frente al panorama descripto surge espontáneamente la pregunta del porqué del éxito del SMS (Short Messaging Services), una aplicación inalámbrica de mensajería que comparte con WAP las mismas limitaciones de hardware. El problema es que la lógica de WAP es bastante complicada para el usuario medio, habituado a la navegación clara e intuitiva de la PC, mientras que SMS es extremadamente sencillo, ágil y mucho menos costoso.

Un gran debate tuvo lugar a fines de 2000, cuando el Nielsen Norman Consulting Group - dirigido por el Dr. Jakob Nielsen, preconizador de lo que se conoce como Web Usability y defensor del derecho de los usuarios a la simplicidad y al diseño centrado en el hombre -, publicó un estudio de "usabilidad" de WAP que indicaba que la impresión general de la tecnología entre los usuarios era negativa en un 70%. Si bien el WAP Forum desestimó la precisión de los resultados de este estudio bajo la acusación de invalidez metodológica, el mismo puso de relieve la distancia entre tecnología y humanismo que había denunciado el recientemente fallecido Michael Dertouzos. Este científico del MIT entendía a la tecnología como un medio para un fin no tecnológico: mejorar la calidad de vida del hombre. En este sentido, observó que la excesiva ponderación de lo digital tiene como contrapartida una cierta nostalgia de lo analógico, aunque sostuvo que éstos no tienen necesariamente que excluirse o enfrentarse, sino responder a las necesidades de la gente.

Por ello, algunas voces pronostican que los recientes avances en la tecnología de reconocimiento de voz podrían cambiar el panorama de las comunicaciones inalámbricas globales. Aunque en principio la tecnología sería bastante rudimentaria, el acceso sería más rápido, fácil e intuitivo, ya que se eliminaría la necesidad de ingresar comandos de texto a través de un teclado extremadamente pequeño y desplazarse verticalmente para la navegación.

Pero lo cierto es que aún ni los aparatos celulares están preparados ni las networks tienen la capacidad para llevar Internet a la palma de la mano.

El futuro de WAP

No obstante, no hay razón para anunciar el fracaso de WAP, y mucho menos su obsolescencia. WAP es sólo un protocolo de comunicaciones y un entorno de aplicaciones que provee la interoperabilidad entre diferentes dispositivos móviles. Pero no es ni la aplicación ni el lenguaje de estos dispositivos. Entonces, no es culpa de WAP que las aplicaciones inalámbricas no hayan sido diseñadas para maximizar las capacidades de los dispositivos, o que la interfaz de usuario sea por el momento tan rudimentaria. El protocolo en sí mismo es independiente de las aplicaciones y viceversa.

Por otra parte, las especificaciones de WAP están evolucionando hacia un incremento de la potencia del chip, el ancho de banda adicional de la tecnología celular de tercera generación (3G), y los servicios de GPRS (General Packet Radio Service). Este último protocolo (similar al exitoso iMode de la compañía japonesa NTT DoCoMo, que logró 15 millones de abonados de Internet inalámbrica en menos de dos años) utilizará la misma tecnología de transmisión por conmutación de paquetes que emplea el protocolo de Internet IP. La compresión permitirá que la voz y los datos se transmitan al mismo tiempo y a mayor velocidad, además de proveer conectividad always on: estará en funcionamiento permanente, se esté utilizando o no, lo que requerirá que las operadoras facturen por consumo y no por tiempo (por el volumen de datos o bits trasmitidos).

No obstante, por el momento el teléfono es una perfecta herramienta para las llamadas telefónicas, o a lo sumo para enviar y recibir pequeños mensajes de texto de SMS, pero no es una computadora. Aunque iniciara un proceso importante de sofisticación no podrá competir con las computadoras de bolsillo, cuya interfaz -mayor tamaño y resolución en una pantalla sensible al tacto capaz de mostrar imágenes a todo color- provee al usuario una experiencia de mayor calidad. Por ello, las empresas más importantes del sector apuestan a la conjunción en un mismo aparato de un celular y una computadora portátil. Esta convergencia abre el camino para una experiencia de Internet móvil un poco más cercana a la Web. Esto no significa que los servicios WAP vayan a desaparecer, sino que tendrán que abocarse a nichos de mercado, prestando acceso móvil a un conjunto más limitado pero muy práctico de servicios y recursos como el SMS.

 

 
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