Neo-luditas o el miedo a la tecnología
A pesar de su extremismo conservador, el
manifiesto y la acción del Unabomber, hace visible el miedo social
que provocan los cambios tecnológicos.
por Gustavo Crembil
Mr. Galernter, típico catedrático importante de una universidad
norteamericana, había pasado unos días fuera de su oficina
de Yale. Como siempre, llegó muy temprano a su oficina. Ocho, ocho
menos cuarto. No había nadie en el edificio. Una montaña
de correo aguardaba por ser abierta. En ella había un paquete que
parecía ser una disertación doctoral, de esas que los estudiantes
mandan a la gente de su área. Cuando la va a abrir, un hilito de
humo comenzó a salir, seguido de un fuerte resplandor. BUM!! "Me
explotó en la cara. La abrí y me explotó en la cara.
La metralla destrozó los archiveros metálicos. Me di cuenta
enseguida que estaba herido, y que estaba solo. Necesitaba hacer algo
rápido para no morirme, no podía esperar a que vinieran
por mí. El hospital escuela no quedaba muy lejos de donde estaba.
El ascensor raramente funciona, así que comencé a bajar
trastabillando por la escalera, los cinco pisos hasta llegar a la calle.
Crucé la playa de estacionamiento y una pequeña colina hasta
desfallecer en la clínica. …Los doctores me dijeron que si hubiera
esperado me habría desangrado hasta morirme".
Dr. Gelernter:
La gente con estudios superiores no es tan inteligente como piensa.
Si Ud. hubiera tenido algo de cabeza se habría dado cuenta
que hay mucha gente allá afuera que está amargamente
resentida por la manera en que tecno-nerds como Ud. están cambiando
el mundo, y no habría sido tan estúpido como para abrir
un paquete inesperado de un remitente desconocido.
En el epílogo de su libro Mirror Worlds, Ud. trata de justificar
sus investigaciones diciendo que los desarrollos que describe son
inevitables, y que cualquier persona que fue a la universidad puede
aprender lo suficiente sobre las computadoras para competir en un
mundo dominado por ellas. Aparentemente, la gente sin títulos
universitarios no cuenta. En cualquier caso, estar informado sobre
las computadoras no impedirá a nadie ver invadida su privacidad
(a través de las computadoras), tampoco el desarrollo de la
ingeniería genética (a las que las computadoras han
hecho una importante contribución), ni a la degradación
del medio ambiente por el excesivo crecimiento económico (las
computadoras hacen una importante aporte al crecimiento económico).
Respecto al argumento de lo inevitable. Si los cambios que Ud.
describe son inevitables, no son inevitables como la vejez y el mal
tiempo. Son inevitables solo porque tecno-nerds como Ud. los hacen
inevitables. Si no hubiera científicos informáticos
no habría progreso en la ciencia informática. Si como
Ud. sostiene, Ud. se justifica porque en la investigación que
trabaja los desarrollos involucrados son inevitables, entonces bien
podemos decir que si el robo es inevitable no deberíamos culpar
a los ladrones.
Pero nosotros no pensamos que el progreso y el crecimiento son
inevitables.
Tendremos otras cosas para decir más adelante.
FC
PS: Warren Hoge del NY Times puede confirmar que esta carta proviene
de FC.
(Texto de la carta que el Unabomber envió al Dr. David Galarnter.
Se enviaron otras tres cartas que están en posesión
del FBI, pero se ha negado el acceso público a ellas)
Hace unos diez años David Galertner predijo el futuro. En su libro
Mirror Worlds (1991), cuando la web todavía era una pequeña
red entre investigadores universitarios, vislumbró cómo
el gobierno y las corporaciones accederían a los datos. Su predicción
no era totalmente optimista, también veía el exceso de información
que traería la web y ofrecía un camino para llegar a los
datos críticos. El libro le valió un lugar en el pedestal
de los visionarios tecnológicos.
Pero también le valió la atención de un matemático
anacoreta y terrorista que protestaba contra la civilización capitalista
y tecnológica enviando paquetes explosivos. Gelernter fue el destinatario
de uno de ellos, lo abrió y sufrió heridas muy serias.
A mediados de 1978 universidades y compañías aéreas
de EEUU comenzaron a sufrir una serie de atentados con bombas postales
que serian atribuidas al Unabomber. Así comenzaría
una cacería de 18 años que terminaría en una casucha
aislada en las montañas de Montana. Allí se encontrarían
con un ermitaño desaliñado, que vivía sin luz y agua
corriente, sin auto y que solo se subía a su bicicleta para ir
a comprar víveres al pueblo más cercano. El hombre encontrado
fue identificado como Ted Kaczynski, un graduado de Harvard en 1962 que
había sido profesor de matemáticas en la University of California
en Berkeley por 2 años hasta renunciar y desaparecer .
Aunque ya había 23 personas heridas y 3 muertas, producto de 15
bombas atribuidas al Unabomber, su nombre se mantuvo marginal y subterráneo
hasta el 15 de septiembre de 1995 cuando tomaría estado público.
En esa fecha logró, obligando bajo amenaza, que el Departamento
de Justicia "por seguridad publica" recomendara que los diarios más
importantes publicaran, La Sociedad Industrial y su Futuro, un largo manifiesto
contra la tecnología firmado por FC.
En este texto la palabra "computadora" aparece reiteradamente en relación
a "control" y "tecnología". Este tira-bombas serial (o mejor dicho
envía-bombas) culpa a la tecnología, y particularmente a
las computadoras, por una extensa variedad de enfermedades sociales. Michael
Heim, en su ensayo The Cyberspace Dialectic, sostiene que este manifiesto
toma prestado argumentos de una vieja escuela de críticos sociales
seguidores del teórico francés Jacques Ullul, un teólogo
y filosofo cristiano a menudo calificado como "anarquista cristiano",
quien en su libro La Sociedad Tecnológica, una de las biblias de
los sesenta, demoniza al monstruo que se esconde detrás del sistema
tecnológico-industrial.
Ellul, un cristiano que provenía del marxismo, desarrolló
su postura teológica bajo la influencia de teólogos neo-ortodoxos
como Bultmann, Barth, Niebuhr y Tillich, y consideraba "que aquello que
desacraliza una realidad dada, se transforma en sí misma en una
nueva realidad sagrada".
El tema permanente de Ellul fue la amenaza que representa la tecnología
moderna para la libertad del hombre y la fe cristiana. "El Cristianismo
desacralizó la Naturaleza, tras lo cual el Cristianismo se volvió
sagrado. La Reforma desacralizó la iglesia en el nombre de la Biblia,
y la Biblia se convirtió en el libro sagrado. La Ciencia y La Razón
desacralizaron las escrituras, y desde entonces la Ciencia se ha convertido
en sagrada. Hoy en día, argumenta Ellul, es la sociedad tecnológica
lo que sostenemos como sagrada" (Fusching)
Ellul toma una instantánea de los sesenta y la extrapola hacia
un futuro en el que ve una destrucción social total. Este futuro
aparece en el manifiesto del Unabomber, quien lo lleva más allá
vinculando la amenaza tecnológica específicamente a la computadora.
Ve a las computadoras como instrumentos de control y opresión.
Los dilemas planteados por el Unabomber se encuentran en otros críticos,
aunque muchos comparten sus puntos de vista sin sostener su extremismo
de acción. Algunos pensadores, como Jean Baudrilllard, nacionalizan
este monstruo tecnológico y foráneo y lo llaman "Americanización".
Una fantasmal "representación de representaciones" que inyectan
un simulacro a-la-disneylandia dentro de cada aspecto de la vida cultural.
La vida cultural flotaría en un mar de representaciones que representan
otras representaciones cuyo contenido activo ha sido explotado hasta que
son imágenes vacías sin significado (Heim).
Sin intención de justificar la política de acción
explícita del unabomber, esta no deja de reflejar la dialéctica
activa a las que nos enfrentan los procesos de cambios.
En su ensayo Heim, presenta esta variante como "naïve realistas".
Un purismo vivencial con raíces en el siglo XIX, en Thoreau y Emerson,
que proclamaba un retorno a la experiencia directa. La realidad es un
fenómeno físico empíricamente percibido a través
de los sentidos corporales. Dentro de esta concepción, la experiencia
no-mediata que nos proveen los sistemas protésicos de percepción
topológica con su aporte de datos sobre la realidad, suprimen esta
realidad. En esta supresión intervienen activamente "los medios",
un vasto sistema hegemónico de estructuras corporativas que recolectan,
editan y median sistemáticamente la experiencia. Las computadoras
aceleran esta recolección de datos y presentan una amenaza. Para
los naïve realistas la experiencia genuina es una y está en
peligro como el aire y el agua.
En el otro extremo de esta dialéctica encontramos a los "network
idealistas". Un discurso que toma elementos de personajes como Toftler,
Negroponte, y el mismo Gates entre otros. Bajo el eslogan "únete
ahora o la historia te dejará atrás" este futurologismo
construye un idealismo de fuerte alianza con el capital y con el soporte
académico de importantes centros de investigación tecnológica.
Pero el miedo que refleja el radicalismo conservador del Unabomber no
deja de ser un miedo real. Miedo a la pérdida de los valores comunitarios
a medida que nos movemos hacia el ciberespacio de las comunidades globales.
Miedo a perder la cercanía física y la interdependencia
mutua a medida que las redes median cada vez mas actividades. Miedo a
perder nuestros cuerpos, a perder la movilidad. Miedo de comprometer nuestro
proceso generativo en transmutaciones genéticas de vida orgánica,
de cambios en los espacios de trabajo y la vida publica que conocemos
y nos son familiar. Como también de ausencia en la telepresencia.
Finalmente, miedo a que la misma power elite que movía átomos,
ahora moverá los bits que gobiernan el mundo computarizado.
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