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Guerra a la libertadCon la excusa de "la seguridad nacional" EE.UU. pone en peligro los derechos de los usuarios de la red y las seguridades nacionales de otros paísespor Juan Manuel Lucero La continuidad de políticas de control de la información y espionaje por el gobierno de los EEUU y sus aliados, derivó en una unilateral serie de medidas respecto a la privacidad en Internet -tomadas por éste luego del pasado 11 de Septiembre-, el intento de controlar aquello que no tiene por naturaleza fronteras: la red, buscando -supuestamente- defender sus fronteras electrónicas y geográficas, sumadas a la falta de una legislación que controle a los que controlan, están sentando las bases para la consolidación y fortalecimiento de un "estado policial electrónico". Vigilar y castigar, decía Foucault . Las políticas
opresivas de los EEUU no sólo se desarrollan en ámbitos
geográficos como Afganistán o Kuwait, sino también
en espacios menos determinados por fronteras, más indefinibles,
como la Internet. Al control y la sanción de políticas extranjeras
como las que han venido llevando desde su establecimiento como potencia
mundial luego de la Segunda Guerra Mundial (Sanciones y embargos a Cuba,
invasión a Panamá, intervención en Honduras y Nicaragua,
bombardeos a Kuwait, etc.) se ha sumado en los últimos tiempos
el intento de controlar aquello que no tendría, por su naturaleza,
fronteras: la red, buscando -supuestamente- defender sus fronteras electrónicas
y geográficas. Antecedentes: Echelon y Carnivore. Ante el creciente aumento de la digitalización de las comunicaciones
electrónicas y su convergencia hacia Internet, se hizo visible
para varios países (EEUU y Gran Bretaña, entre otros) la
necesidad de vigilar las actividades que se estaban desarrollando dentro
de estos espacios libres de control. Así, la NSA, junto con otras
agencias cooperantes en el sistema UKUSA (GCHQ, DSD, GCSB y CSE)
de países tan diversos como Nueva Zelanda, Australia, Gran Bretaña
y Canadá, crearon un sistema de espionaje electrónico conocido
con el nombre de Echelon. Basado en un diccionario de palabras claves , guarda aquellos datos que presenten algún interés. Por ejemplo, dentro del diccionario se pueden encontrar palabras como plutonio, bomba o amenaza. Es decir que cualquier mensaje que contenga estas palabras es susceptible de ser archivado en una base de datos y la persona que lo envía susceptible de ser investigada... clandestinamente. Echelon supone una defensa de "la seguridad nacional" (de los países de la coalición) que se logra a través de ese espionaje global. Pese a que, a través de la dirección IP, se puede determinar el país del cual se está enviando determinado mensaje, no hay forma de controlar qué datos esta red de espionaje está guardando, qué se hace con ellos ni tampoco cómo se utilizan. De hecho, ya hay graves denuncias al respecto en las cuales se habla de espionaje industrial realizado con información que extrajo este sistema. Pese a que la red existe a lo largo y ancho de casi todo el planeta y a ciertas ordenanzas locales, no existe todavía una legislación Internacional que regule de manera tácita las prácticas que en ella se dan. Esto no es casualidad, un ambiente impune y falto de regulaciones constituye un marco interesante para actuar clandestinamente. Lo que es legal en EEUU podría no ser legal en Argentina, España,
o en Honduras. Por lo tanto, y aunque con esta intercepción se
pretenda proteger a los países que la llevan a cabo, la intervención
de un mensaje enviado desde mi computadora constituiría, bajo nuestro
sistema normativo, una práctica fuera de la legalidad. Volvemos
al mismo punto: no hay manera de comprobar que se intercepten o no los
mensajes de uno u otro país, ya que al tratarse de proyectos altamente
clasificados, es imposible saber que es lo que se hace y pretende hacer.
Dentro del mismo orden de cosas, y desde hace relativamente poco tiempo,
los EEUU han implementado una nueva forma de control de las comunicaciones
electrónicas, pero a nivel (supuestamente) individual. Este sistema
creado por el FBI
se denomina Carnivore,
aunque luego de serias protestas de la gente, debido a lo macabro de su
nombre, se lo denominó DCS1000. Esta combinación de hardware y software, dentro de una "caja"
instalada en los ISP's
, permite la intercepción detallada de todas las comunicaciones
electrónicas de un individuo siempre y cuando hayan sido previamente
autorizadas por un juez. Al loguearse en
el ISP, Carnivore intercepta todos lo datos de una dirección IP
dada. Esto incluye la navegación, los mails, chat, etc. Pero, y
aquí está el truco, es imposible saber si sólo toma
los datos del usuario autorizado a ser investigado por el juez, o de otros
diez, o veinte que le interesen al FBI. Es decir, al ser un proyecto con un status de "alta clasificación" o "alto secreto" -como Echelon- es imposible saber a ciencia cierta si Carnivore hace lo que debería hacer. Y como dice Richard Stallman, "cuando se ha dejado a la policía la posibilidad de acceder a nuestra información muy fácilmente, ellos han abusado de su poder". Se dirá que estamos hablando de políticas extranjeras. De políticas de un país que no es la Argentina. Pero teniendo en cuenta los mecanismos opresivos esgrimidos por este país a lo largo de 50 años, no sería muy arriesgado argüir que estas prácticas pueden pronto trasladarse a cualquier otro país, como el nuestro, susceptible de sufrir esta opresión. Pese a todo,
varios ISP norteamericanos se han negado a instalar Carnivore dentro
de sus instalaciones, como Earthlink, que esgrime razones más que
justas sobre la privacidad de sus usuarios. Otros dijeron que no lo instalarán
nunca. Pero una orden judicial les obligó a ello. Al constituir
otra forma de espionaje invisible, debiera ser obligatorio para los ISP
mencionar al menos que Carnivore está instalado y funcionando.
Entonces sabríamos con certeza si existe la posibilidad de que
seamos espiados o no. Haciendo un paralelismo con otras formas de vigilancia, podríamos
afirmar que esta tecnología se constituye a la manera de la torre
de vigilancia del panóptico carcelario del siglo pasado. Una torre
(la "caja" de Carnivore) sobre la que confluyen las comunicaciones de
una serie de sujetos que son observados y analizados sin que haya conciencia
de ello. Estas nuevas "armas" electrónicas constituyen un avance amenazante
sobre la soberanía de los países, ya que tampoco es posible
probar que aquellos mensajes inter-gubernamentales no estén siendo
sujetos a vigilancia por parte de estos sistemas. El disfraz electrónico: la criptografía "Hay demasiada gente que cree que las conversaciones online son como llamadas telefónicas que se tipean", dice Lauren Weinstein, cofundador de People for Internet Responsibility [Grupo en pro de la Responsabilidad en Internet]. "En distintos estados de la Unión existen leyes que establecen normas sobre el monitoreo y la grabación de llamadas telefónicas, pero esas leyes no se aplican al ciberespacio. La gente tiene que adquirir conciencia de que, participando en un lugar de chateo o en un grupo de discusión online está hablando en un ámbito público, del que hay registros de larga data. Cualquiera puede grabar lo que está diciendo." Lamentablemente, de no haber una legislación y un control internacional
sobre la información que se recoge -por un lado- y en las investigaciones
que estos datos generarán -por otro-, por el sólo hecho
de navegar por la red o poner una palabra clave equivocada en un buscador,
se puede generar una caza de brujas sin paralelo en la historia de las
comunicaciones. ("Bush planea rediseñar y controlar el tráfico en Internet"
Diario
El País, edición on-line) Dentro de este orden de cosas, sólo queda una alternativa: esconder
nuestros mensajes, disfrazarlos de manera que incluso siendo interceptados
no puedan ser descifrados. Existe, desde tiempos inmemoriales, un arma
que con la llegada de las computadoras se ha ido perfeccionando: la criptografía.
"La criptografía es la ciencia de asegurar los datos que utilizan
las matemáticas para encriptarlos y desencriptarlos. La criptografía
te posibilita guardar información importante o transmitirla a través
de redes inseguras (como la Internet) para que no pueda ser leída
excepto por el destinatario del mensaje." (Phil Zimmerman sobre criptografía
en IntroToCrypto) El PGP (Pretty Good Privacy) se ha convertido
en estos últimos años en el programa más utilizado
a la hora de encriptar un mensaje. Existen, por supuesto, cientos de otras
herramientas
que lo hacen, pero no con el alto grado de sofisticación y seguridad
que posee ésta. Debido justamente a su baja vulnerabilidad -luego del atentando al World Trade Center- y con la excusa de que la encriptación y el software que la hace posible posibilitan la organización de atentados terroristas y la comunicación entre posibles organizaciones potencialmente peligrosas para EEUU, cambiaron las cosas. Se hicieron intentos en el Senado de ese país para introducir una backdooren PGP, la cual permitiría que, mediante esta puerta abierta del programa, el FBI, la CIA, la NSA y demás organizaciones dedicadas a la seguridad puedan desencriptar el mensaje. Afortunadamente, un poco de sentido común primó sobre el senado norteamericano y este proyecto no pasó de ser tal. Este dato, sumado al de la desaparición repentina de ciertas empresas, como Zero Knowledge Systems -entre otras-, que se dedicaba a proteger el anonimato de los datos de los usuarios de su software "Freedom", hacen presagiar el intento antes esbozado de crear una red donde la privacidad no exista. En una situación así el derecho a entrometerse puede estar por encima del derecho constitucional a la privacidad, creándose una atmósfera donde el control policial privilegie sobre el derecho personal. Un futuro atemorizante: La interna mágica Ante los fracasos para lograr éxitos rotundos con estas tecnologías espías las nuevas acciones tomadas por el FBI -que hacen recordar a las maquiavélicas tácticas de la policía del pensamiento de "1984", el libro de George Orwell-- incluyen el desarrollo de un keylogger - troyano - llamado "linterna mágica". Este producto, instalado en las computadoras (distribuido a través del mundo gracias a las excepcionales inseguridades de Windows como sistema operativo), permitiría el envío de las claves que posibilitan la encriptación de los mensajes. Una explicación mas detallada la proporciona el sitio de MSNBC: "La linterna mágica [...] tiene capacidad de capturar las pulsaciones
sobre un teclado de una computadora en la máquina de un sospechoso.
Esta idea, que llevada a cabo por cualquier otro departamento de defensa o individuo alrededor del mundo sería calificada de ilegal y condenada unánimemente, ha recibido el apoyo generalizado de los sectores oficiales y de ciertos medios de comunicación estadounidenses. No así en España: "El uso de estas herramientas contra ordenadores localizados en la Unión Europea es ilegal, como ilegales eran los objetivos para los que se inventaron. Hidalgo subraya que la técnica de investigación del FBI no es exportable: 'En España es completamente ilegal este tipo de actividades. Nosotros estamos para perseguirlo, no para lo contrario. Es más, si el FBI espía ordenadores en España, la policía tendría que actuar contra ellos, porque aquí es delito, lo haga quien lo haga. Esa protección legal es ampliable a todos los países de la Unión Europea. Nuestro trabajo no es sólo perseguir el delito, sino también preservar los derechos'. ('Linterna Mágica' contra el terrorismo - Diario El País edición On line) Lo que causa honda preocupación han sido las declaraciones de Symantec y Trend Micro, empresas dedicadas a la producción de dos de los software antivirus más utilizados, Norton Antivirus y Pc-Cilin, que sostiene que sus respectivos productos no detectarán a este troyano. Por ende, estaremos indefensos frente a la posibilidad de ser espiados. A esto habría que sumarle una paradoja: Si el FBI se aprovecha de vulnerabilidades de Windows, sería ilegal para esta empresa u otra corregir estos bugs... ya que estaría interfiriendo con la ley. Gracias a eso, quizás Linux reciba, a partir de la divulgación pública de estas actividades, un número mayor de adeptos, ya que es posible compilar el código fuente del sistema operativo, y por ende, las posibilidades de que haya "agujeros" de seguridad es mucho menor y, en todo caso, pueden ser corregidas por el mismo usuario. Si la red una vez nos ilusionó gracias a la posibilidad de estructurarse como una zona temporalmente autónoma, un espacio de libertad donde por un tiempo uno podía dejar de ser uno y ser otro o simplemente, no ser, escondiéndonos tras identidades virtuales o nicknames, ahora estas políticas nos están cerrando las puertas progresivamente hasta convertirse en un espacio de control y de poder. La imposición lenta y silenciosa del control de las comunicaciones
electrónicas ha comenzado, y debemos velar para que se disponga
de un marco legal. De no hacerlo, podremos ser testigos de la creación
de un estado policial electrónico que determine qué es lo
que se puede ver, hacer, buscar, investigar y escribir: Testigos de un
estado que transforme nuestras palabras en sospechas y nuestra pluma...
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