VIDEO_ACTIVO, defensa y contra-información.

La presencia de documentalistas informales durante las protestas en Argentina, además de ofrecer un registro directo desde el 'frente de batalla", permite pronosticar, junto con las cadenas de mail, los sitios web de las asambleas de vecinos, los boletines digitales, etc., el surgimiento de nuevos canales de información.

Por Gustavo Crembil


Durante la transmisión en vivo (en Córdoba a través de cable) de uno de los cacerolazos en Plaza de Mayo se pudo observar (mejor dicho no-se-pudo-observar) cómo, en un momento dado, se desencadenó la represión en una de las diagonales cercanas a la plaza, fuera del alcance de las cámaras de los noticieros. Sabemos esto por el relato del cronista quien cuenta lo inexplicable de tal accionar, y dice: "mañana tendremos las cintas de los camarógrafos de a pie (no conectados en vivo) para comprobar esos hechos".

Toma 1: La represión se instala fuera de la conexión en vivo de la TV. Pero debemos tener en cuenta que unos días antes, el 20 de diciembre, la transmisión en vivo de la represión potenció los hechos y aceleró la caída del gobierno de De la Rúa. En esa ocasión el gobierno comprendió cómo se puede inscribir 'instantáneamente' un momento histórico cuando ya no tiene el poder necesario para controlar al escriba: en todo caso la agenda parecía dictada desde los medios.

Toma 2: (Día siguiente) Cuando se dispuso del registro de los "cronistas a pie", además de violencia policial gratuita, se veía de qué manera la cámara era usada para (literalmente) "registrar" la detención de los civiles. A modo de mesa de entrada informal, los camarógrafos preguntaban a los gritos, acercando lo más posible el objetivo a sus rostros: "flaco, ¿cómo te llamas? Decí tu nombre", de alguna manera reclamando para el detenido sus derechos como ciudadano. Dar a conocer su identidad podría garantizar su integridad física.

Toma 3: Se observa la presencia de muchos jóvenes con pequeñas cámaras de vídeo (tipo VHS-C, Hi8, o miniDV, las que la utopía privada de la convertibilidad permitió que ingresaran en la clase media y alta), en medio del caos represivo. Lo domestico y precario del equipo de estos documentalistas informales (o formales, pero independientes) hace suponer que no respondían a grandes cadenas.

Durante esos días también se instaló en los diarios una polémica por la presentación de las ideas del filosofo italiano Paolo Virno, y una forzada comparación de los acontecimientos argentinos con los movimientos anti-globalización. La polémica posterior expuso cómo la intelectualidad nacional opera mejor polemizando sobre teorías importadas que sobre la realidad local, y mostró la permanencia de cierta incapacidad, reaccionaria, para reconocer a la clase media (y sus intereses directos) como un actor político. Esta discusión aporta algunos elementos útiles para el análisis, como la noción de multitud (o multitudes, como prefiere H. González) y el éxodo como acción política.

De cualquier manera, el objetivo de esta nota es plantear el uso de las nuevas tecnologías por parte de estos colectivos movilizados, ya sea en Génova, Seattle o Plaza de Mayo. Me interesa reflexionar sobre el uso de las nuevas herramientas para proteger y contra-informar, para impedir la represión impune y los muertos (como ha sucedido). Esto es algo que el activismo anti-globalización ha aprendido, y muy bien, dando origen a un movimiento que podemos definir como "videoactivismo".

Hay eventos históricos recientes en donde el registro videográfico (o fílmico en su defecto) ha sido determinante en la definición y en la noción que de esos momentos quedará para el futuro. Por ejemplo, la famosa cinta en super8 de Zapruder, instaló para siempre la duda sobre el asesinato de John Kennedy; el vídeo del apaleamiento policial de Rodney King (y la exoneración posterior de los responsables) desencadenó la revuelta en Los Angeles. O la ocupación estudiantil de la plaza de Tiannamen en Beijing, que fue transmitida en vivo para el extranjero pero en diferido para China (y solo después que el gobierno pudo controlar la situación y editar cuidadosamente el material).

En el video-activismo (1) interesan las características "menores" del uso que se hace de las tecnologías disponibles. Un uso definido como tactical media o sovereign media, medios tácticos o soberanos, porque no se trata solo de algo pasivo (leer, recibir), sino también de algo activo (escribir, emitir). En la practica "menor" de erosión de un discurso "mayor" (gobierno, corporaciones, etc.) se observa el cuestionamiento a dos pilares del sistema: la policía y los grandes medios de comunicación. El cuestionamiento se da por la difusión de la represión y por la crítica a los temas (y los modos) que imponen la agenda de los grandes medios.

El surgimiento del videoactivismo está asociado a ciertos cambios que se dieron en el mercado con el ingreso de artículos electrónicos de uso masivo. Por un lado, el abaratamiento en el costo de los equipos hizo posible que individuos y/o grupos de particulares pudieran establecer unidades de producción independiente. Y, por otro lado, la aparición de nuevas tecnologías digitales como el video e Internet (firewire, programas de edición no-lineal, mejores algoritmos de compresión, vídeo digital, etc.) determinó cambios en el documemtalismo y la producción audiovisual (vale como ejemplo la experiencia de la película "El Proyecto Blair Witch").

Las innovaciones tecnológicas no son revolucionarias en sí mismas, sino que pueden serlo cuando ayudan a producir cambios gracias a la creación de nuevos espacios y formas de comunicación. Así, algunos medios se adaptan mejor a esta práctica táctica: el vídeo digital responde mejor que el cine, las listas de correo funcionan mejor que la radio, y los sitios web mejor que la televisión. Esto se debe a que el acceso a estos medios es abierto, su contenido heterogéneo y contribuyen a la construcción de estructuras distribuidas, no jerárquicas; en contraste con el modelo de distribución centralizado, vertical, jerárquico de los medios masivos.

Pero también hay que considerar otros factores. Mientras se afirma la commodificación de Internet como brazo de los medios y empresas tradicionales, el movimiento de las comunidades.net ha experimentado un resurgimiento, pero también han aumentado los problemas. Por un lado, están los de carácter interno: invasiones de la red, ataques de mails, guerras e insultos en sus chats; y, por otro lado, un mayor control externo de las comunicaciones electrónicas, sobre todo a partir del atentado a las Torres Gemelas, que amenaza con poner limitaciones al libre flujo de la información, ideas y productos culturales en la red.

Pero, de cualquier modo, no debemos resignarnos sino que hay que aprovechar esta situación. A pesar de los temores, los controles y la vigilancia, los medios (más que nada los nuevos y tácticos antes que los viejos y hegemónicos) están cumpliendo un doble rol muy importante en el proceso actual de cambio social: registrar los hechos y ser también los actores de esos cambios. Ante la debacle de la clase política, solo la participación y autoorganización ciudadana pueden ofrecer nuevas alternativas. La calle ha recuperado su condición de espacio publico, pero no debemos olvidar que este proceso no estará exento de incertidumbre y angustia.

Una cosa a tener en cuenta es el siguiente problema: el acuerdo de intereses de los grandes medios con la gente puede ser provisor, por so la multitud debe estar preparada para el abandono y para crear nuevos espacios. Es en ese momento que la potencialidad de los nuevos medios de ser maquinas de diferencia, de heterogeneidad, será puesta a prueba.


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Nota:

1- Si bien el equipo ideal estaría compuesto por una cámara digital, micrófono direccional, algunas baterías extras, y cintas, equipos mas domestico (y barato) tipo VHS-C, Hi8 e incluso VHS, pueden servir a propósitos más urgentes. A esto se le puede sumar una computadora (si es laptop, mejor) con una configuración que permita correr algún programa de edición no-lineal, los que son muy fáciles de manejar, y ya se tendrá el equipo de campo necesario. Solo queda resolver el mecanismo de distribución, y es aquí cuando Internet como medio de distribución (download vídeo) o de broadcasting (streaming vídeo) ofrece su potencial mayor. 

 
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