Nuevos géneros

¿Qué es lo primero que pensamos sobre Arte Público? ¿El arte que pertenece al pueblo? ¿El arte que está en los espacios y la vía pública? ¿El arte del estado? Claro que se anticiparía a esta pregunta pues, ¿qué es el Arte? Pero esa es una pregunta para seguir preguntando y respondiendo, en donde las claridades no se encuentran muy definidas.

Por Azul Ceballos

En relación a estas reflexiones sobre el sentido que da cada sociedad al arte, o de qué modo éste interactúa con la sociedad y qué posibilidades le da al otro ("el prójimo") de participar, bordearía una idea de lo que llamaríamos Arte Público. En esta nota contaré la experiencia que se desarrolló en Córdoba a partir de la visita de Mauricio Días y Walter Reidweg, artistas cuyos proyectos se relacionan y diferencian ( según su propias palabras) con el llamado Nuevo Género de Arte Público.

La narratividad, representar y escuchar, prestar oído.

"La decadencia del arte de narrar ( a la que no es indiferente la práctica imposibilidad de decir algo sobre el arte) supone el fin de una sabiduría entretejida en los materiales de la vida vivida." ( Walter Benjamin)

"Diría que la facultad que nos pareciera más inalienable, la más segura entre las seguras, nos está siendo retirada: la facultad de intercambiar experiencias." ( Walter Benjamin)

Mauricio Días (Brasil) y Walter Riedweg (Suiza) vinieron a Córdoba invitados por el Instituto Goethe, luego de la presentación de sus trabajos en la XXV Bienal de Sao Paulo, tentados con la posibilidad de realizar un proyecto aquí sobre la crisis Argentina y también mostrar sus trabajos en una conferencia que se realizó el 9 de mayo en el Museo Caraffa. Así fue como el Instituto Goethe contactó a un grupo de artistas cordobeses que trabajan sobre lo social y utilizan formatos audiovisuales en sus trabajos, pensando en la posibilidad de realizar un proyecto en colaboración e intercambiar miradas sobre la "crisis", el trabajo de cada uno y la realidad que vivimos.

En el intercambio se compartieron los pensamientos de los dos artistas y lo que aquí estamos pensando acerca de la comunicación, la reflexión y las estrategias artísticas. Se acordó en que es importante hacer un proyecto más allá de las dificultades de recursos, que hay mucho sobre qué trabajar en esta crisis social y económica, que es necesario, y que podemos encontrarnos posiblemente desde el arte: un arte público, en el que intervienen lo dialógico, el uso del verbo y posturas individuales como parte constituyente de los procesos artísticos colectivos.

El arte recrea un desvanecimiento, el del deseo; hay otros y hay lo otro.

Una de las formas que adopta el Arte Público es la de un proyecto que va encontrando las relaciones de algo que ya está allí, presente-ausente en la realidad que vivimos día a día, en nuestras acciones y posturas. La relación con el mundo, sea en el ámbito privado o en el público, cambia nuestros estados y de ello obtenemos algo, la experiencia, el haber vivido. Estos movimientos (vivir la vida, elegir, tomar una postura, los gustos y valores, los hábitos y las desobediencias de cada individuo de una sociedad) representan interactividades e intencionalidades cuyas resonancias van más allá del dominio privado: pasan a ser públicas y, al mismo tiempo, de todos y de nadie, quedando como residuos (memorias, historias "presentizadas"), entramados de vínculos compartidos, latentes en los lugares comunes, en lo que llamamos espacio público. Están, por las múltiples vivencias, en continua transformación, formación y deformación, pero, "curiosamente", en una aleatoriedad comprometida con una cultura particular, una política pública, una latitud, etc.

La reflexión y la mirada hacia el modo en que se dan estas interacciones, y la resemantización como forma de pensar acerca de ellas, son procesos característicos del Arte Público. Es por ello que los proyectos de Arte Público no podrían suceder más que en procesos de presencias y participaciones en el tiempo, que reciben y devuelven las expectativas frustradas o exitosas de una "comunidad", la cual podría entenderse como "continuidad" de individuos frente a sus acciones. El proyecto es, esencialmente, la estrategia artística de comunicar qué está sucediendo en esos vínculos, o qué podemos "reciclar" a partir de esas experiencias poniéndolas en pública reflexión a través de tecnologías multimedia (siendo esta acción, en sí misma, otro dispositivo de interacción); cómo y dónde se comparte este material, cuya presencia recrea un deseo, sobre todo el de hacer cambiar de estados en ese momento -maneras de estar-ser-presenciar-participar, es decir, interactuar.

"Marcel Duchamp buscaba la transparencia de lo infraleve, esas barreras imperceptibles que ponen en relación más que separan." (Edificar en la ruinas, Elogio de La pereza, Fernando Castro Flórez)

Sus obras

Este dúo de artistas trabaja junto desde 1993 en proyectos desarrollados en distintos lugares del mundo, focalizándose en un "fenómeno" social o en las características de algún grupo social particular. Los trabajos de Mauricio y Walter relacionan comportamientos y guiones a partir de lo que perciben y de lo que los "dueños, a sabiendas o no" y partícipes en ese segmento social les relatan o muestran. Este diseño posibilita la interacción de distintos aspectos de una realidad y un imaginario social que también la construye, envolviendo a los participantes en estrategias artísticas de las que serán coautores.

En la obra Devotiolandia, realizada con niños de las calles de Brasil, organizaron un taller sobre técnicas de escultura para tomar moldes de sus pies y de sus manos, registros en video de conversaciones con los niños, y luego realizaron una instalación de sus manos y pies sobre un trozo de asfalto extraído de la calle. En el video de este proyecto, puede observarse la importancia del contacto físico de los niños con el equipo de artistas en el hacer moldes de sus manos, de sus cuerpos puestos sobre la calle y su estado de marginales sociales. Posiblemente estas ideas de tipologías y posturas que la sociedad construye (hacia los marginales, los ilegales, los desempleados, o el estado de una persona privada de su libertad, el imaginario del enamorado que recuerda, la postura del vendedor de la calle, del militar, del travesti, o el comportamiento de un perro que está entrenado para buscar drogas y personas escondidas en los baúles de los coches para atravesar la frontera México-Estados Unidos, etc., -algunas de las cuestiones y actores sociales que han trabajado en sus proyectos), puedan ser reflexionadas, recreadas y transformadas desde la mirada.

En el trabajo My name on your lips, proyecto interactivo y video instalación sobre las memorias de los romances de 30 personas diferentes en Río de Janeiro (Centro Cultural Cándido Mendes, Río de Janeiro, 2000), las historias privadas quedan expuestas al público a través de televisores, en cuyas pantallas sólo se ven las distintas bocas, sólo bocas parlantes que permiten dejarse llevar por el relato y el imaginario del otro. En la simpleza de esta pieza se destacan el poder de la palabra y de la exposición del cuerpo, con la boca representando posiblemente más que todo el cuerpo. En Mera Vista Point - proyecto interactivo e instalación multimedia sobre los mercados alternativos e informales en Sao Paulo (1999)-, puede verse un conglomerado de puestos con tolderías azules, y en cada uno un televisor da una entrada a la mirada del puestero para promocionarse, para decir sobre sí. Los artistas diseñaron junto a los vendedores la instalación de todo el material; recorrer la obra pareciera en sí contener alternativas de miradas, de vistas, otros mercados, más propuestas.

Utilización del video y el espacio de exhibición

En Tutti Veneziani (proyecto interactivo y video instalación, 1999), se convocó a residentes de Venecia para que en una habitación se quitaran la ropa y luego se vistieran con otra que les dejarían allí, permitiendo ser filmados mientras realizaban dicha "performance". Las vestimentas que encontraron respondían a tipologías (el profesor, la puta, el cura, el chef, el trabajador, etc.). Los vestidos-desvestidos podían sugerir el sitio en que se colocaría la cámara, dando lugar al registro de los relatos que se construyeron a partir de la interacción con los "performers", quienes como parte de la propuesta hacían de ellos mismos inventado una muerte según la vestimenta que les había tocado. Luego se instaló una larga pasarela en un edificio antiguo de techos muy altos, y se colocaron varias cámaras en el techo bajo las cuales pasaron los caminantes vestidos de acuerdo a sus tipologías. Con este material, los artistas editaron un video que fue expuesto en La Biennale di Venezia de 1999, curada por Harald Szemann; allí, proyectados en el suelo, se unieron relatos de muertes con imágenes de paseantes desde una vista aérea. Mediante las tecnologías audiovisuales, el trabajo reúne los elementos y los combina de manera que aquello que se ha observado pueda ser compartido con otros espectadores. El medio de registro se vuelve expresivo por sus ideas y sus etapas de montaje; no hay efectos de edición o gran escenografía, son personas, trajes, lugares, encuadres y palabras, un mundo de significados simbólicos entramados.

El proyecto Los Raimundos, los Severinos y los Franciscos (video y multimedia, 1998), fue exhibido en la 24ª Bienal Internacional de São Paulo (1999), curada por Paulo Herkenhoff, cuya propuesta temática fue "Antropofagia". Mauricio y Walter trabajaron sobre la relación de la arquitectura y la demografía, el crecimiento de los edificios y la relación con las personas y sus maneras de vivir. Raimundo, Severino y Francisco son nombres que por azar figuran repetidamente en los registros de porteros de edificios residenciales de la ciudad de São Paulo. Convocaron a una cantidad igual de porteros con este nombre, y realizaron con ellos entrevistas en video sobre la antecedencia de los mismos (en una de las entrevistas se dice: "Mi bisabuelo se llamaba Severino, mi abuelo se llama Severino y mi madre se llama Severina."). Todos los "tocayos" realizaron una coreografía de entradas, salidas y movimientos, todos juntos y apretados, en un cuartito construido simulando el cuarto típico del portero (con adornos que ellos mismos prestaron). El audiovisual resultante de las entradas coreográficas y las actitudes que tomaron los performers en el cuadro-cuarto (para el cual uno de los porteros compuso una pieza musical) se proyectó sobre el cuarto escenográfico en la Bienal.

Los trabajos de Mauricio Días y Walter Riedweg van pasando de distintos lugares del mundo a actividades con personas de realidades o circunstancias diferentes. Uno de los aspectos más impresionantes de su trabajo son los procesos de relación de los artistas con los participantes de sus proyectos, su disponibilidad para hablar, oír y rescatar lo maravilloso, bonito o insólito que el mundo ya es, así, sin aditamentos, como lo vivimos día a día.

 
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