PRIVADO VS. PÚBLICO
ICANN Y LA GESTIÓN DE LA RED DE REDES

El directorio de ICANN (1) aprobó una propuesta de reforma que implica un retroceso respecto a las libertades conseguidas por los cibernautas

Por Gisela Di Marco

Es un hecho que los internautas provenientes de este lado del mundo no estamos, en general, involucrados y ni siquiera informados en cuanto a la discusión política que gira en torno a la red de redes. Tal vez el escándalo Napster adquirió trascendencia por estas latitudes debido a que afectó de una manera inmediata la actividad internauta. Pero para la mayoría de nosotros han pasado desapercibidas las discusiones recientes en torno a cuestiones de fondo, esto es, al nivel de las estructuras políticas que determinan el funcionamiento general de la red. Quizás estamos demasiado acostumbrados a aceptar que el marco general que rige nuestras actividades cotidianas nos sea dado, y hemos llegado a asumir que los modelos provenientes del norte tienen naturalmente una validez global indiscutible. Por ello, curiosamente, las únicas voces críticas que se levantan suelen provenir, como la raíz de las situaciones que las provocan, del otro lado del Ecuador. No obstante, si bien este artículo no pretende aleccionar acerca de la necesidad de participación colectiva (quizás porque hoy los medios para ello están más lejos que nunca, y no podemos ser muy optimistas en cuanto a un futuro próximo), es importante al menos hacer conscientes ciertos aspectos. Algunos de los más importantes tienen que ver con las decisiones que día a día forjan la estructura presente y futura de un medio que, pese a las dificultades socieconómicas, se ha incorporado a la esfera laboral, educativa, artística, intelectual y lúdica de las sociedades en desarrollo.

ICANN es el nombre de la organización que actualmente está en el centro de la polémica. Se trata de la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números, una organización sin fines de lucro que fue formada hace tres años para asumir la responsabilidad sobre la distribución de direcciones de IP (2), asignación de parámetros de protocolo, administración del sistema de nombres de dominio y gestión del sistema de servidores raíz [root servers] (3).

La conformación de ICANN como organización global completamente privada, fue públicamente reconocida como un primer paso para la paulatina transferencia de funciones del gobierno de EEUU al sector privado (las tareas asignadas a ICANN eran previamente ejecutadas por IANA (4) y otras entidades bajo contrato con el gobierno de EEUU). ICANN era un osado experimento sobre la administración de un recurso global, y prometía ser una de las grandes conquistas de los defensores de las libertades en la red. Sin embargo, desafortunadamente, hoy el pretérito es pertinente: los miembros del directorio de ICANN aprobaron una polémica propuesta de reforma en su última reunión en Accra, Ghana, en la primera quincena de marzo de 2002.

La propuesta fue presentada al directorio por el actual presidente de ICANN, Stuart Lynn, y prevé entre otras cosas la participación activa de los gobiernos nacionales junto al sector privado en la gestión de la organización, y la eliminación de la participación internauta en la elección de los miembros del directorio (5). Para los reformistas, esta es la única manera de que el interés público esté realmente representado en la autoridad gubernamental.

No obstante, para algunos de los más importantes intelectuales de la escena política actual, los gobiernos no parecen ser la forma más evolucionada y legítima de representación pública, sino que están siendo progresivamente desplazados por las formas, hoy todavía incipientes, de la democracia directa y la autorregulación. Por ello, para sus detractores la reforma implica un retroceso con respecto a los logros conseguidos en la lucha por las libertades de los cibernautas.

El siguiente manifiesto fue presentado durante los debates en Ghana por un grupo de participantes activos en el encuentro, encabezado por John Perry Barlow, co-fundador y vicepresidente de Electronic Frontier Foundation. Como puede observarse, la aprobación de la propuesta de Lynn por el directorio está lejos de ser la última palabra en la cuestión. Las oposición generada (incluso dentro de la misma corporación) hacen peligrar la aplicación de la reforma y hasta la misma continuidad de ICANN, considerando que cuando llegue el momento de renovar el acuerdo con el gobierno de los EEUU, que expira en septiembre de 2002, la organización se encontrará con serios obstáculos. No sólo se verá impedida de alegar consenso general en relación a la propuesta, sino que su principal impulsor, Stuart Lynn, estará próximo a retirarse (su mandato terminará en marzo de 2003, según él mismo lo ha anunciado), a lo que se suma la crisis financiera por la cual la organización está atravesando.

 
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