LA URBE DESPEDAZADA

El siguiente es un fragmento de la conferencia ¿Venceremos? La conciencia inquieta. Reflexiones urbanas al fin del milenio, presentada por el Arq. Roberto Segré en el IV Seminario "História da Cidade e do Urbanismo" (PROURB/FAU/UFRJ, Río de Janeiro, Brasil) en Noviembre de 1996. [1]

Por Roberto Segré [2]

Los cambios vertiginosos acaecidos en la presente mitad del siglo [se refiere al Siglo XX]- la hegemonía económica de las empresas mundiales; el predominio de las estructuras administrativas y financieras; las redes computarizadas de comunicación; la expansión del "tiempo libre" pasivo frente a las pantallas de TV y videos; la desterritorialización de la producción; la concentración puntual del consumo; la aceleración del transporte individual y de masas; el incremento de las megalópolis en los países del "Sur" extraeuropeo y la crisis de los grandes ciclos del pensamiento filosófico surgidos del Iluminismo -, decretaron, según la historiadora francesa Françoise Choay, la muerte de la ciudad tradicional. O por lo menos, impusieron nuevos paradigmas y sistemas de valores cuestionadores de los principios urbanos de la civilización occidental - el orden, la racionalidad, la regularidad cartesiana, la coherencia, la unidad, el equilibrio, la continuidad - iniciados en la cultura clásica con Hipodamo de Mileto y culminados en la Ville Radieuse de Le Corbusier [3].

La irrupción del automóvil dentro de la ciudad; la tipología dominante del edificio alto de oficinas y la dispersión del hábitat, la producción y el consumo, constituyen algunos de los factores de mayor incidencia en la desintegración del tejido histórico. Hasta la década del cincuenta, la función administrativa no entró en conflicto con la trama homogénea. Desde la Escuela de Chicago hasta el Rockefeller Center en Nueva York, la búsqueda de un equilibrio entre edificaciones disímiles constituía un objetivo a alcanzar. En Europa, se interpretó la torre de oficinas como nuevo símbolo solitario, sumado a los anteriores de la iglesia o el capitolio. Recordemos la "torre de Cristal"de Mies van der Rohe para el centro de Berlín (1921), o la torre Velazca de BBPR [4] (1950) próxima a la catedral de Milán. Los siete edificios altos distribuídos en Moscú por Stalin también creaban hitos simbólicos aislados dentro de la ciudad. Al multiplicarse los gigantes de acero, surgieron dos alternativas: una planteada por Le Corbusier en los rascacielos "cartesianos" que establecía un nuevo orden formal y espacial integrador del conjunto de edificios altos [5]. Otra, basada en la acumulación de torres diferenciadas y antagónicas sobre la isla de Manhattan, expresión según Koolhaas, de la libertad creadora individual y de la subjetividad "surrealista" que preanuncian la actual fantasía de lo irracional como componente estética dominante [6]. Sin embargo, en ambas soluciones, existía un trazado unificador del centro de la ciudad; abierto en La Ville Radieuse y cerrado en Nueva York.

Al dispersarse en el territorio las tradicionales funciones metropolitanas o capitalinas hace crisis la unidad de la forma urbana. Industrias, emporios comerciales y centros de producción quedan localizados libremente en diferentes regiones del planeta. Primero fue la diáspora en Estados Unidos. Los Angeles, Atlanta, Houston, Dallas-Fort Worth, establecieron la alternativa al manhattanismo, creando las NAC (New American Cities) [7]. Los adomercidos centros históricos del downtown fueron renovados por las refulgentes torres aisladas en la horizontalidad del paisaje natural suburbano poblado de pequeñas viviendas y gigantes centros comerciales, surgidos en el falso boom economico de los ochenta durante el gobierno de Reagan [8]. Aqui también aparecen los rascacielos - por ejemplo la torre Transco de Philip Johnson, próxima a The Galleria en Houston -, en los polos de la edge city [9], señales verticales sobresalientes en la maraña horizontal de las autopistas. Los Angeles y Houston constituyen los modelos urbanos de la libre economía de mercado [que] fluye ajena a los mecanismos estatales de control [10]. El hecho fundamental es la pérdida de la socialidad en el espacio tradicional del centro, poblado más de automóviles que de peatones. Las relaciones interpersonales acontecen en los shoppings, que albergan funciones culturales y de servicios, y en sitios especializados para grupos sociales restringidos, gentrificados. La ciudad como artefacto unitario desaparece, sólo coexisten fragmentos difusos de actividades urbanas similares sobre el territorio - el diseño del jumpcut cinematográfico (Richard Ingersoll) -, cuyos nexos responden a la lógica de la globalización: se reiteran a escala planetaria idénticos hoteles, cines, restaurantes, boutiques, aeropuertos y terminales marítimas o terrestres. Son los non-lieux de la "sobremodernidad", gigantescos contenedores anónimos que albergan los infinitos flujos de personas, mercancías, imágenes de la dinámica económica y social contemporánea [11]. Es la metrópolis "bio-vehicular, electro-comercial, socio-electrónica y opto-ocular en constante movimiento" [12], cuyos habitantes están más vinculados entre sí por la Internet que por los contactos corporales. Según las revistas Newsweek y Time, en Estados Unidos, cincuenta millones de personas participan del sistema de compras por computer; doce millones son suscriptores de la cadena de televisión Time-Warner-Cable: para bien o para mal, la Technopolis ya está aquí [13].

El modelo norteamericano, florecido en la "tierra de nadie" - o en la "ecología del diablo", según Mike Davis [14] -, es aplicado fragmentariamente en otras latitudes. En Europa, las torres quedan al margen de la ciudad tradicional: en La Défense de París y en el Centro Direccional de Nápoles, la fría geometría de las agujas de cristal resultan ajenas a la calidez aún conservada en los espacios de la centralidad. Esta es cuestionada en el vacío "socialista" de la Alexanderplatz de Berlín que se poblará de torres, generando debates acalorados sobre la vigencia o no de la integración entre rascacielos y tejido tradicional [15]. El ejemplo actual más significativo es Euralille, tranquila ciudad de origen medieval que aún conserva las viejas murallas defensivas, convertida en un piranesiano nudo circulatorio y aislados megaedificios, punto de encuentro del TGV y el Eurotúnel, que la coloca a una hora de distancia de Londres, París y Bruselas. El gigantismo de los contenedores funcionales (bigness) , expresión de la relación arquitectura-economía global, responde a un proceso que Fernández-Galiano define como megamorphosis. Los espacios urbanos son destripados y reducidos a una ecuación de transporte e imagen [16]. Ello es consecuencia de la previsión de un flujo de 50/60 millones de personas, según Rem Koolhaas [17], que hará de este enclave un command center a nivel mundial. La interpretación más original del modelo ocurre en las ciudades de los "tigres asiáticos". En pocos años, centros urbanos cuyos nombres nunca aparecieron en las historias occidentales del urbanismo - la referencia habitual era Tokyo -, constituyen los laboratorios del futuro metropolitano: Hong Kong, Shangai, Kuala Lampur, Seúl, Jakarta, Bangkok, Singapur, Shenzhen.

Aqui se aplican todas las categorías utilizadas para contraponer la postmodernidad a la modernidad: horizontalidad, diferencia, flexibilidad, apariencia, subjetividad, discontinuidad, disociación, desconexión, complementariedad, solape, superposición, fricción, contraste, simulación, virtualidad, inexistencia, rizoma, fractalidad, caos, multipolaridad [18]. Ciudades milenarias, ajenas a los valores culturales de occidente, son penetradas, violadas, invadidas por los emblemas del sistema económico neoliberal. Por una parte, las torres más altas del mundo - las gemelas Petronas de César Pelli en Kuala Lampur, al costo de 1.2 billones de dólares -; por otra, el frenesí productivo de millones de asiáticos, con los salarios más bajos de la industria capitalista. Al lado de los gigantes de acero, las chozas de madera y paja. Ni la cerrada China comunista logra resistir contraponiendo una imagen alternativa identificadora de la asimilación "socialista" de los símbolos corporativos de las trasnacionales: en quince años, tres millones de habitantes se instalaron en Shenzhen - un pequeño pueblo de frontera que dejó atrás el milagro de Brasilia -, y erigieron los rascacielos del International Trade Center, regido por el Diwang Plaza de 68 plantas [19]. Paralelamente a marchas triunfales, consignas políticas, estatuas gigantes de Mao y el sol glorioso amaneciendo sobre el Yan-Tse; las luces de neón de los signos publicitarios y la omnipresencia de Coca-Cola y MacDonald's demuestran la dureza del proceso irreversible que nos toca vivir.

Aparece entonces según Rem Koolhaas [20], un nuevo modelo, la Generic City anunciada para el siglo XXI, imagen de una idea del progreso asociado con el placer del "orgasmo en vez de la agonía". Localizada en Asia, de carácter multirracial, es la expresión de la libertad total de intervención, cambio y funcionalidad. Es la apoteosis de las múltiples elecciones donde no predominará ningún estilo arquitectónico, bajo el imperio del free-style. Es una especie de sketch que nunca alcanza su forma definitiva, como los merzbau de Kurt Schwitter. Nada existe que no sea necesario, nada es estático y permanente. Sólo un framento del pasado queda reducido a un barrio - el lipservice (la historia como servicio) -, casi un Disneyworld "real". Tradición e identidad desaparecen de la problemática metropolitana: se trata de una post-city que sustituye la ex-city. Queda negada la tesis de Nazim Hikmet: "Hay dos cosas que uno sólo olvida con la muerte: el rostro de su madre y el rostro de su ciudad". Ante estos vaticinios se justifica plenamente el pesimismo de Umberto Eco, Norberto Bobbio, Félix Guattari y Jean Baudrillard sobre el futuro del hombre, la libertad, la solidaridad, el amor y el bienestar de los "más" [21].

Notas

1)El texto original se puede encontrar en: http://www.ispjae.edu.cu/facultades/arquitectura/PROFESORES/ [nota del traductor]

2) El Arq. Roberto Segré, docente e investigador cubano, es una de las voces históricas en la construcción de un discurso arquitectónico latinoamericano [nota del traductor].

3) Joaquín Casariego Ramírez, "Sobre el espacio y la post-modernidad. Una reflexión desde la experiencia norteamericana", Ciudad y Territorio. Estudios Territoriales No. 106, Época III, Madrid, invierno 1995, pp. 877/896.

4) BBPR, es la sigla del estudio italiano de los arquitectos Banfi, Belgiojoso, Peressutti, y Rogers. Para mas info ver: http://www.olivari.it/uk/designers/bbpr.html [nota del traductor].

5) Le Corbusier, Urbanisme, Editions G. Cret, París, 1924, pág. 163.

6) Rem Koolhaas, Delirius New York. A Reatroactive Manifesto for Manhattan, The Monacelli Press, Nueva York, 1994, pág. 235.

7) José Luis Mateo, "El crecimiento de las ciudades: el modelo NAC", Arquitectura COAM No. 295, Año LXXIII, Madrid, marzo 1993, pp. 26/32.

8) Mary McLeod, "Architecture and Politics in the Reagan Era: From Postmodernism to Deconstructivism", Assemblage. A Critical Journal of Architecture and Design Culture No. 8, Cambridge, febrero 1989, MIT Press, pp. 23/59.

9) Joel Garreau, Edge City. Life in the New Frontier, Doubleday, Nueva York, 1988.

10) Mike Davis, City of Quartz. Excavating the Future in Los Angeles, Vintage Books, Nueva York, 1992, pág. 18.

11) Marc Augé, Hacia una antropología de los mundos contemporáneos, Gedisa Editorial, Barcelona, 1995, pág. 147.

12) Lars Lerup, "Stim & Dross: Rethinking the Metropolis", Assemblage. A Critical Journal of Architecture and Design Culture No. 25, Cambridge, diciembre 1994, MIT Press, pp. 82/101.

13) "Your Electronic Future", Newsweek No. 6, Nueva York, junio 1994; "To Our Readers", Time No. 18, Vol. 148, Nueva York, 21/10/1996, pág. 2. Según Jencks el "homo sapiens" se ha convertido en el "homo cyborgs", Charles Jencks, The Architecture of the Jumping Universe, Academy Editions, Londres, 1995, pág. 7. Ver también, Neil Postman, Technopoly. The Surrender of Culture to Technology, Alfred A. Knopf, Nueva York, 1992.

14) Mike Davis, op. cit., pág. 4.

15) Es la polémica desencadenada entre Vittorio Magnano Lampugnani, defendiendo la continuidad del tejido urbano y Daniel Libeskind, en pro de la fractura, en A&V, Arquitectura y Vivienda No. 50 (1994), Madrid, pp. 100/111.

16) Luis Fernández-Galiano, "Gran Escala", Arquitectura Viva No. 39, Madrid, noviembre/diciembre, 1994, pág. 3.

17) Rem Koolhaas, "Urban Operations", Columbia Documents of Architecture and Theory, Columbia University, Nueva York, 1993, pp. 25/57.

18) Angelique Trachana, "Estrategias metropolitanas", Astralago. Cultura de la Arquitectura y de la Ciudad No. 2, Madrid, marzo 1995, pp. XIX/XXXIV.

19) Fifteen Years of Shenzhen (1980-1995), The Shenzhen Municipal People's Government, Shenzhen, 1995.

20) Rem Koolhaas & Bruce Mau, OMA, Small, Medium, Large, Extralarge, Monacelli Press, Nueva York, 1995, pág. 1248,

21) Félix Guattari, "A restauração da paisagem urbana", Revista do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional No. 24, "Ciudadanía", Rio de Janeiro, noviembre 1996, pp. 293/300; Jean Baudrillard, "A violência do objeto", AU, Arquitetura & Urbanismo No. 64, Año 11, Sao Paulo, febrero/marzo, 1996, pp. 69/71.

 
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