EL VANGUARDISMO CONSERVADOR

La utopía secreta de la economía en la red.

Por Gustavo Crembil

"El ciberespacio es donde el banco guarda tu dinero" (William Gibson)

En un artículo anterior, Neo-Luditas o el Miedo a la Tecnología [1], presenté una serie de reacciones ante los cambios sociales y, sobre todo, personales y existenciales que planteaban las nuevas tecnologías. Éstas fueron unificadas por Michael Heim como "naïve realismo", una corriente a la que se le opone dialécticamente un futurismo positivo que define como "network idealismo".

Durante la revolución digital (y económica) de los '90, el slogan "Únete ahora o la historia te dejará atrás!!" fue el mantra oficial promovido desde los centros de poder, los centros de investigación y las grandes corporaciones tecnológicas -acompañados del aliento prepotente de los digerati [2] agrupados en torno a la revista Wired y los pensadores de la "tercera ola" como Toffler [3], Peters [4], entre otros-, que urgía al individuo a entregarse sin más a los brazos de la revolución digital y la nueva economía. Una visión que cruzaba bastardamente cierto pensamiento libertario de la contracultura californiana con la actitud salvaje del neo-capitalismo.

"La revolución definitivamente no pasa por el Capitolio, y la política no sólo se ha vuelto cada vez más obsoleta, sino [también] irrelevante … Hoy todos creen en el libre mercado, como creen en la gravedad… Hay otros modos mejores de producir cambios en la sociedad que [a través del voto]. La política no es la solución, se ha convertido en el problema -y la Generación Digital puede estar rechazando concientemente la política … porque han decidido racionalmente que la política y el gobierno están fundamentalmente desacreditados… [Wired] presenta una Revolución sin violencia que abraza un nuevo modo no-político de mejorar el futuro basado en una economía más allá del macro control" [5].

Este espíritu anti-intervencionista fue la agenda del "futurismo conservador" de la patota de Newt Gingrich [6], heredera directa de la economía reaganiana de los '80, que buscaba desmantelar todo marco regulatorio que restringiese el poder multinacional de las corporaciones, y la libre circulación del capital.

Los apóstoles de este digitalismo, armados de metáforas biológicas, intentaron justificar el mercado como ley natural y el capitalismo como fenómeno natural. "… el capitalismo no es un ismo. No es un sistema de creencias como el socialismo. Si no que, la economía de mercado, como la selva tropical, es producto de un proceso evolutivo espontáneo que ocurre naturalmente" [7], afirmaba el gurú de la Bioeconomía, Michael Rothschild, buscando limpiar toda culpa y reproche.

La nueva economía, como "ecosistema en evolución", se contrapone a la versión ortodoxa, que entiende a la economía como una máquina predecible. Se reclama al gobierno un cuidado "ecológicamente sensible" del sistema bioeconómico, tratando de no distorsionar el libre-mercado con regulaciones, tasas, impuestos, si no de crear un clima político estable que cultive la evolución técnica y el crecimiento económico [8]. Como un ecosistema, la economía se auto-organiza, no necesita de dirección ni control. Un curioso modelo mantenido [políticamente estable] gracias a la labor del jardinero de siempre.

Caos, no-linealidad, sistemas biológicos, fenómenos naturales de auto-organización, la turbulencia de los sistemas naturales (huracanes, colonias de amebas). La Naturaleza, como legitimación de teorías sobre la cultura, proponía una ecología del libre-mercado como justificación del darwinismo del ciber-capitalismo devenido en dogma.

En su culto al individualismo y al espíritu emprendedor, los futuristas dejan al individuo a merced de las "olas" del desarrollo social, y como fuerza de choque del capitalismo y globalización más extremos. Una visión, según Heim, que es herencia "…de la historia del Idealismo, desde el conservador F. H. Bradley en Inglaterra hasta el idealismo liberal-monárquico de Hegel en Alemania" [9]. El mismo idealismo que está presente en los primeros pioneros de la computación del Siglo XVII, como Leibnitz y Descartes, que llevan la computación y la física más allá de la ética y los sentimientos. La revolución que sus teorías producen en la filosofía resulta del posicionamiento de la matemática como prioridad, "mientras la ética se volvía una consecuencia incidental del razonamiento escéptico. La fe cartesiana en el progreso se basa en la reducción de los sistemas de razonamiento a sistemas de lógica racional", y considera más los beneficios evolutivos para la especie que los sufrimientos personales de los individuos. Sostienen que "éste es el mejor de los mundos posibles, e incluso el dolor es un componente necesario", declaran en los días malos; pero esta dialéctica histórica no se hace a un lado fácilmente, porque la visión futurística no carece totalmente de verdad.

Estas nociones de biologismo y darwinismo social carcomieron la noción de "lo público", reemplazando el concepto de "ciudadano" o "usuario" por el de "cliente" de servicios públicos, reduciendo la existencia social a una simple relación contractual entre clientes y proveedores; y, aprovechando las posibilidades de desmasificación y customización [10] que ofrecía Internet, se impulsaba la mínima intervención del gobierno central. Esta destrucción del espacio público no era sólo consecuencia del ataque salvaje del mercado. "Después de todo, la lingüística, la semiología, y el estructuralismo se combinaron para hacer virtualmente imposible ver al lenguaje como otra cosa que código o sistema, nunca como un evento viviente a través del cual todos somos responsables unos de otros. Desde Ferdinand de Saussure [11], el poder comunicativo del lenguaje, su habilidad de construir comunidad, se ha vuelto sospechoso hasta el punto del ridículo para los teóricos sofisticados" [12].

Está claro, como dicen los Toffler, que las nuevas tecnologías aceleraron los cambios y complejizaron la realidad [13], pero el gigante tenía pies de barro. La burbuja de la Nueva Economía, tras un crecimiento demencial de las acciones tecnológicas, se desplomó con el Nasdaq en marzo de 2000 [14], y sigue demostrando los serios problemas que implica la ausencia de un control gubernamental con las quiebras de Enron y WorldCom (y las que vendrán). Mientras, el mito de la libre circulación de la información (si alguna vez existió [15]) se estrelló contra las Torres Gemelas. Las consecuencias y la dimensión de estos sucesos todavía están en definición….

Notas

1.- en Gustavo Crembil, "Neo-Luditas o el Miedo a la Tecnología", (en Beta_test #0003, Dic., 2002). Se puede consultar en el sitio web de Beta_test.

2.- (anglicismo) Personas con conocimientos de computadoras y tecnología. Refiere a los "iniciados" de la cultura digital. En inglés, el término "digerati" es una analogía del término "literati" (personas con conocimientos sobre literatura). Digerato, literato.

3.- Alvin y Heidi Toffler son unos de los más populares futurólogos conservadores, y entre sus obras se pueden contar: Powershift, El Shock del Futuro, La Tercera Ola, Las Guerras del Futuro, entre otras.

4.- La revista Fortune llama a Tom Peters el Ur-guru (gurú de gurúes) del management. Es autor de Thriving in Chaos (1987), Liberation Management (1992), entre otros.

5.- en Mark Dery, "Wild Nature" (The Unabomber Meets the Digerati).

6.- Político republicano estadounidense, vocero de la House of Representatives (1995-99). Ideólogo y líder del "Contract With America", fue la cara visible de la oposición a Bill Clinton hasta ser derrotado por este en las elecciones de 1997. En la actualidad, investiga en la Hoover Institution, un centro de investigación de política pública de la Universidad de Stanford.

7.- en Michael Rothschild, What is Bionomics?. También se puede consultar su libro Bionomics: Economy As Ecosystem.

8.-Ídem.

9.- en Michel Heim, "The Cyberspace Dialectic", en The Digital Dialectic (MIT Press, 1999).

10.- (neologismo) Personalización, configuración de acuerdo a preferencias.

11.- Linguista suizo cuyas ideas sobre la estructura del lenguaje establecieron las bases para la escuela estructuralista en linguística y teoría social. Su obra más conocida es Curso de Linguística General, una reconstrucción de sus cursos y conferencias.

12.- en Michel Heim, "The Cyberspace Dialectic", en The Digital Dialectic (MIT Press, 1999).

13.- Para más información ver: Alejandro Piscitelli, La Generación Nasdaq, Apogeo y ¿Derrumbe? de la Economía Digital (Granica, 2001).

14.- en Shock Wave (Anti) Warrior, una entrevista de Peter Schwartz para la revista Wired de Nov. de 1993.

15.-"El Internet es un truco publicitario diseñado para legitimar el futuro de la superautopista de la información. Es de hecho publicidad sobre la pérdida de liderazgo, algo muy atractivo también, y que tiene como propósito arrinconar a aquellos que tengan reservas con respecto a hacer de la información algo global. La meta de la red es atrapar todo." (Paul Virilio, urbanista y teórico de la velocidad). Ver texto completo en David Dufresne, Soldado de la CyberResistencia: una entrevista con Paul Virilio.

 
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