RESTOS DE UNA TECNO-TEOLOGÍA

Filósofos del ciberespacio anuncian uno de los últimos estadios del universo, la noosfera, habitada por una forma evolucionada del ser humano: el Homo Cyber.

Por Gustavo Crembil

El Homo Cyber se está enchufando a un sistema nervioso externo: "... cuando seamos suficientes los que nos juntemos de este modo, habremos creado una nueva forma de vida… [esto] es lo que la mente humana [siempre] estuvo destinada a hacer" (Louis Rosetto, 1995) [1].

La idea de una trama viviente multi-dimensional, o la Gran Matriz del Ciberespacio, es tan vieja como la imagen védica de "La Trama de Joyas" [2]; o la antigua metáfora del Sensorium Universal de los Archivos Akáshicos [3]. En este mundo metafísico -a diferencia del mundo material, un repositorio de átomos-, una vez que la información está impresa en la memoria, "vive" virtualmente para siempre, algo como la Mente de Dios. En un complejo proceso interactivo de feedback entre el creador y la creación, la base de conocimiento del campo digital está siendo continuamente 'bajada' dentro del conocimiento humano [4].

Las redes digitales cruzan zonas horarias y geográficas, promoviendo otras formas de comunicarnos, comprar, vender, y aprender; generando, en un constante zumbido colmenar, "comunidades virtuales"; suscitando la emergencia de la "aldea global" anunciada por MacLuhan [5]. Una imagen similar a la noción de "Noosfera" de Teilhard de Chardin, una supra-conciencia global emergente, conocida y experimentada por todos, que serviría como fuente ideológica a los intentos de desarrollar implicaciones más profundas para el fenómeno de la Net.

Pierre Teilhard de Chardin (1885-1955), un paleontólogo y sacerdote jesuita, trató de cruzar la investigación científica con su vocación religiosa. Teilhard hizo una misión personal de reconstruir las doctrinas cristianas más básicas desde la perspectiva de la ciencia, utilizando la observación de la naturaleza para refundar la fe cristiana y, al mismo tiempo, rehacer el mundo de la ciencia moderna dentro de un modelo sugerido por su propia experiencia religiosa.

Sus teorías, contemporáneas al papado devoto y reaccionario de Pío X, fueron consideradas por el Vaticano como una amenaza a la integridad de la fe. Se le prohibió publicar sus libros -que no serían editados hasta después de su muerte, en 1955-, enseñar e incluso hablar públicamente sobre temas religiosos; también fue obligado a abandonar su país. Aún así, sus textos circularon informal y secretamente entre amigos y colegas, influyendo a una generación de jóvenes sacerdotes y teólogos que formaron parte de los movimientos de renovación del Vaticano II.

Teilhard sugiere que la fuente primaria de la verdad religiosa se encuentra en el mundo material, no en el magisterio de la Iglesia. La esencia de su gnosis es una compresión del Universo expresada en la Teoría de la Cosmogénesis. El universo no es un orden estático, sino un continuo progreso, una trayectoria evolutiva continua, basada en el crecimiento o desarrollo de la conciencia hasta alcanzar un estado caracterizado por (la emergencia o dominación de) el conocimiento, la mente, y las relaciones interpersonales: la "Noosfera".

Se considera que el término Noosfera fue introducido por Edouard Le Roy [6] en 1922. Este, al igual que el ruso Vernadsky [7] , coincide en separar la noosfera de la geosfera (el mundo no viviente) y de la biosfera (el mundo viviente). Estas teorías darían pie a nuevos postulados evolutivos como la hipótesis Gaia de Lovelock y Margulis [8]: el ecosistema global como súper-organismo, un todo más grande que la suma de las partes. Una teoría que fue muy conocida en los círculos teológicos, ecologistas, y pre-New Age [9].

El progreso de evolución cósmica no se detiene en la Noosfera, la humanidad no es la epítome del Universo, la naturaleza converge inevitablemente hacia una oportunidad evolutiva final. Una súper-alma está por encima de nuestras almas: el Punto Omega. Según Teilhard, todos convergemos hacia ese objetivo final, el punto natural de convergencia y de acceso a la unificación creativa con Dios. Una epifanía: la "ultra-humanidad", en su destino trascendental, converge en el "Punto Omega" como consumación final de su evolución.

La Teoría del Punto Omega sería desarrollada más profundamente por el matemático Frank Tipler [10], que en su libro The Physics of Immortality (Doubleday, 1994), presenta una "teoría física demostrable" con la intención de probar nada menos que la existencia de Dios. Según el escritor Sam Meddis [11], Tipler sostiene que dentro de 10 billones de años, un instante antes del fin de los tiempos, una computadora infinitamente poderosa tamizará los remanentes de nuestro continuum espacio-temporal, para traernos nuevamente a la vida en un paraíso similar al descripto por las grandes religiones.

Vehículos interestelares con sus bancos de memoria cargados de código ADN, guiados por robots con una inteligencia de nivel humano, colonizarán el espacio sintetizando seres humanos y otras formas de vida terrestre en sistemas estelares desconocidos, hasta abarcar todo el universo. Para esa época, el universo comenzará a colapsar en una especie de Big Crunch, la antítesis del Big Bang. Nuestros descendientes tendrán que usar sus recursos para manejar la dirección de ese colapso -un proceso que, librado a su curso, destruirá todas las formas de vida, artificiales o no, en un nodo de infinita temperatura y densidad. Para que la vida sobreviva por siempre en el cosmos, sería necesario usar la inmensa energía generada por esa implosión, para hacer funcionar una computadora universal con capacidad de simular perfectamente los cuerpos y mentes de cualquier criatura que haya o pueda haber vivido. Este procesamiento infinito y continuo de cantidades infinitas de información se igualaría a la vida eterna dentro del Punto Omega.

¿Ciencia-ficción? Puede ser, pero la ciencia está acostumbrada a nuestro escepticismo. Mientras tanto, Tipler nos presenta a sus defensores: el pionero de la computación cuántica, David Deutsch, desde la ciencia [12] , y el Prof. Wolfhart Panneberg, desde la teología [13].

Pero... ¿realmente todos seremos seleccionados y nuestro ADN almacenado para ser esparcido por el universo? Si bien las teorías de Teilhard son conocidas, no lo es tanto su interés por la eugenesia como una manera de "limpiar" el camino hacia la ultra-humanidad. Según cita Mark Dery [14], Teilhard se pregunta "¿Qué actitud fundamental…debería tomar el ala avanzada de la humanidad para arreglar …[la cuestión de] los grupos étnicos que no progresan?….La Tierra es una superficie limitada y cerrada. ¿Hasta dónde deben tolerarse, racial o nacionalmente, áreas de menor actividad? Aún más en general, ¿cómo debemos juzgar los esfuerzos que prodigamos en todo tipo de hospitales para salvar lo que a menudo no es más que un rechazado de la vida? ¿No debería el fuerte …tener prioridad por sobre la preservación del débil?" [15]. Finalmente, propone que dentro de los próximos siglos "es indispensable que una noble forma de eugenesia humana,… sea descubierta y desarrollada" [16].

Lamento decirlo, estas no son buenas noticias. Nuestro default económico y tecnológico nos aleja de la posibilidad de adquirir los gigaflops de procesamiento necesarios, y me temo (por lo menos yo, no sé ustedes) que no seremos invitados a compartir ese viaje estelar hacia la Eternidad. Puede que Rosetto y el resto de iniciados digitales, al tomar prestadas las teorías Teilhardianas, no sean conscientes de sus explícitas definiciones eugenésicas; pero no pueden escapar al espíritu mesiánico que envolvió la Revolución Digital durante los '90, que consideró al mercado en términos bioeconómicos y a las empresas tecnológicas como "entidades vivas", destinadas a prosperar en la lucha de la jungla corporativa. Una concepción tecno-darwiniana de "la supervivencia del más apto", que emparenta a la elite digital con el darwinismo social de capitalistas del siglo XIX como Carnegie y Rockefeller.

Notas

  1.- Louis Rosetto, fundador de la revista Wired, al New York Times en 1995, según Mark Dery en: "The Selfishness Gene: Neoliberal Capitalism" (Nettime, 20 de septiembre de 1998), extracto del libro The Pyrotechnic Insanitarium: American Culture on the Brink of the Millennium (Grove Press, 1999).

  2.- Imagen mito-poética védica de la diosa Indra.

  3.- Tradiciones esotéricas ligadas a la magia. Akashic proviene del sánscrito Akash: hacia lo brillante, esotérico, el sentido escondido del sentido escondido.

  4.- ver Lonny Brown, The Spirit of Cyberspace, extracto de su libro Enlightenment in Our Time: The Perennial Wisdom in the New Millennium (Enlightenment Projects, 2001). Lonny Brown es un místico holístico e interdisciplinario estadounidense.

  5.- Marshall MacLuhan, teórico canadiense de los medios, de gran influencia en los '60. Para más información ver The Marshall McLuhan Institute.

  6.- Edouard Le Roy (1870-1954), pensador y matemático francés, sucesor de Henry Bergson en el Collège de France. Formó parte del "modernismo católico", movimiento antropocéntrico y antidogmático de inicios del siglo XX, interesado en reconciliar la doctrina tradicional católica con los resultados de una interpretación crítica de las escrituras.

  7.- Vladimir Vernadsky (1863-1945), prominente científico ruso. Sus trabajos cubren un amplio abanico (geología, cristalografía, mineralogía, radiología, biología, filosofía, entre otros). Más información en: http://tstu.ru/eng/kultur/nauka/vernad/uchver.htm.

  8.- La Teoría Gaia, desarrollada en colaboración por los científicos James Lovelock (químico británico especializado en ciencias atmosféricas) y Lynn Margulis (microbiólogo estadounidense) entre fines de los '60 y principios de los '70, considera que la "biota" (el conjunto de flora y fauna) de la tierra, en conjunción con su medioambiente, actúa como un único sistema viviente autorregulable de modo de mantener las condiciones adecuadas para la vida.

  9.- Mis primeros contactos con el término fueron a través de la desaparecida revista "Mutantia, Zona de Lucidez Implacable", una publicación de la década del '80, co-imaginada por Miguel Grimberg y Alejandro Piscitelli.

10.- Frank Tipler es profesor del Departamento de Matemáticas de la Tulane University (New Orleans, EEUU).

11.- ver Sam Meddis en "Computers of the Distant Future", una serie de 4 artículos publicados en el diario USA Today: (I) Machines Evolve (3 de agosto de 1998), (II) A Quantum Leap (10 de agosto de 1998), (III) Universal Truths (17 de agosto de 1998), y (IV) Web of Thoughts (31 de agosto de 1998).

12.- ver "The Ends of the Universe", una reproducción del Cap. 4 de The Fabric of The Universe (The Penguin Press, 1997) de David Deustch, que incluye defensas y refutaciones del propio Prof. Tipler. El Prof. David Deutsch enseña en la Universidad de Oxford, Reino Unido, y es miembro del Center for Quantum Computation.

13.- ver Wolfhart Panneberg, "Modern Cosmology: God and the Resurrection of the Dead". El Prof. Panneberg enseña en el Institute for Fundamental Theology, University of Munich, Alemania.

14.- Mark Dery en: "The Selfishness Gene: Neoliberal Capitalism".

15.- en Teilhard de Chardin, Human Energy (Harcourt Brace Janovich, 1969), pág. 132-33 (según M. Dery).

16.- en Teilhard de Chardin, The Phenomenon of Man (Harper, 1959), pág. 282 (según M. Dery).

 
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