LOS MOTIVOS DE BETA_TEST

Reflexiones a un año del Número 0 del e-zine

Por Gustavo Pablos

Hace más de un año un grupo de personas nos juntamos para iniciar un programa que culminaría unos meses después en el número 0 de Beta_test, e-zine sobre arte, tecnología y medios. Si bien es común pensar que se hace una revista porque no se puede hacer una obra -literaria, pictórica, audiovisual- nosotros, por el contrario, creemos que la publicación es una suerte de obra colectiva que dialoga, directa o indirectamente, con la obra que cada uno de nosotros está creando o puede llegar a crear. Quizás por esta convicción es que decidimos contar esta experiencia en donde el proceso, de igual manera que en ciertas denominaciones del arte actual, es tan importante como el producto.

Si bien algunos de nosotros participamos desde hace unos años en actividades vinculadas a la vida cultural en Córdoba, la organización que dio origen a Beta_test surgió en julio de 2001, y en septiembre pasado se cumplió un año del primer número que enviamos a las direcciones de correo electrónico que habíamos conseguido y seleccionado. Desde la conformación original hasta la que hoy anima la producción, el grupo pasó por diversas etapas. En general, cada uno supo respetar las diferencias de los demás, nunca las discrepancias excedieron los límites de lo tolerable y la mayoría de las veces sólo diferimos temporariamente. Creo que hemos coincidido lo suficiente, más que nada en la idea principal que orienta nuestros movimientos: la idea de que Beta_test es una suerte de laboratorio. Un espacio donde ensayamos cómo hacer una revista virtual (más precisamente un e-zine), mientras que además ensayamos el modo de acercarnos a, y de pensar y escribir sobre determinados fenómenos de la cultura contemporánea.

Pero, ¿por qué otros motivos podemos hablar de laboratorio? Durante bastante tiempo, en nuestras reuniones, nos dedicamos a pensar qué tipo de producto queríamos hacer, es decir, nos preguntábamos por el concepto que la revista debía encarnar. Concepto que se definiría por la extensión e intención de los textos, la presentación visual, la amigabilidad y la navegabilidad del formato, y por una serie de protocolos que, de alguna manera, debían ser capaces de despertar el interés de quienes no sabíamos si desearían conectarse con la propuesta. Una vez que encontramos el nombre, Beta_test, surgió una de las primeras respuestas. La respuesta está más abajo, en la parte de la presentación del Quiénes Somos que dice "el término beta remite a un software o programa de computación que se pone a prueba y, por extensión, también se puede denominar así a todo proceso o investigación que, antes de cristalizar en una versión definitiva, es utilizado para ensayar y evaluar sus errores". Desde ese momento supimos que el concepto de la publicación se iría definiendo en el tiempo, en el trayecto; que cada uno de los números, y las transformaciones en el paso de uno a otro, iban a consolidar lo que tanto nos habíamos apresurado a tener en claro desde un comienzo.

No obstante, teníamos algunas ideas para sostener cierta coherencia, las suficientes como para crear una base a partir de la cual todo lo demás podía ser diferencia. Se puede plantear la hipótesis de que comenzamos con algunos postulados y que, con el tiempo, tal vez nos encontramos haciendo una cosa bastante diferente a la que habíamos imaginado. Pero, ¿será válida esta hipótesis? ¿Será verdad que en un comienzo imaginamos algo de lo cual, aparentemente, nos habríamos apartado de manera muy clara? ¿Acaso esto en lo que hemos cristalizado no estaba, de manera latente, en aquellas primeras ideas y en los textos producidos en un comienzo? Nos parece que la última idea es la más probable, por dos motivos que suenan un tanto paradójicos: por un lado, la historia de los comienzos varía de acuerdo a la perspectiva que uno privilegie para narrarla, y, por otro lado, lo que podamos decir ahora está marcado por la experiencia de lo que hemos vivido.

Básicamente hemos vivido y continuamos viviendo el proceso y el experimento de hacer una publicación, y en estos meses hemos aprendido mucho: lo que podemos y no podemos hacer, lo que deseamos y lo que realmente no nos es dado alcanzar. Pero, más que nada, quiero rescatar algo con lo cual en la Argentina es frecuente que muchos se llenen -y se enjuaguen- la boca, a pesar de que muy pocos pueden sentirse realmente merecedores del elogio: estamos aprendiendo a trabajar en equipo.

Respecto a la línea editorial, durante meses nos orientamos, casi de forma programática, hacia la realización de una publicación que reflejara los avatares de la tecnología y la cultura digital, principalmente la que conocemos con el advenimiento de Internet, sin considerar demasiado las fronteras nacionales ni las regionales. En el transcurso del año pasado, creo que fuimos dignos divulgadores de una serie de transformaciones que comenzaban a modificar algunas de las prácticas artísticas, sociales y económicas de nuestras comunidades. Gran parte de estas transformaciones estaban ligadas a lo que se dio en denominar "sociedad digital", "sociedad de la información", "tercer entorno", como también de muchas otras maneras. Nosotros, desde nuestro humilde espacio -o refugio-, quisimos ser testigos críticos de estos movimientos, con traducciones y notas reflexivas, pero también con la introducción de otras experiencias intelectuales, artísticas y tecnológicas que no tuvieran una relación directa con la tecnología digital.

A partir de lo sucedido hacia fines del año pasado, más concretamente en diciembre, y comienzos de este, la Argentina quedó fuera de algunos procesos (en la medida en que sólo son posibles en contextos de mínima estabilidad política, social y económica). Pero, curiosamente, cuando una persona o comunidad queda fuera de ciertas cosas, se ve forzada a crear o revitalizar otros espacios para que la vida continúe siendo posible. Cuando decimos la vida nos referimos, por supuesto, a la vida en todas sus dimensiones. Este es el momento que, desde hace unos meses, vive el Beta_test, como también casi todos los artistas, intelectuales y productores en nuestro país.

Es en esta coyuntura que comenzamos a pensar casi todo desde otro lugar: nuestra propia experiencia como creadores, como lectores y, además, como productores; por lo tanto, la historia, el presente y el destino -posible- de la publicación en la que veníamos trabajando comenzó a experimentar cambios. Indudablemente, el Beta tenía que cambiar, más que nada porque nosotros habíamos cambiado, y no sólo por los factores citados más arriba. En primer lugar, habíamos cambiado porque el hecho de hacer algo con lo que veníamos pensando (en este caso, un e-zine sobre el arte, la tecnología y los medios), nos había producido -es decir, nos había modificado- también a nosotros. La vida social del producto que estábamos originando nos fue creando nuevas necesidades a medida que lo hacíamos.

En ese marco, desde principios de este año se produjeron al menos dos transformaciones que consideramos fundamentales. Por un lado, el contenido de la publicación se ha abierto a la idea de pensar y escribir sobre el arte, la tecnología y los medios de que disponemos en la sociedad donde vivimos. En este momento nos interesa más investigar de qué manera se puede pensar, diseñar, escribir en un contexto de baja tecnología (la única que será accesible por mucho tiempo para una gran mayoría), y cómo podemos apropiarnos tácticamente de la tecnología -no sólo digital- para ponerla en diálogo y al servicio de los procesos sociales y culturales.

Por otro lado, a partir de este año también hemos producido una serie de eventos para reforzar la identidad del grupo en Córdoba. Hemos organizado con instituciones, centros culturales, y espacios independientes una serie de charlas, conferencias y exposiciones de artistas locales y extranjeros, con el objetivo de crear un entorno donde los creadores, los críticos y los productores puedan participar activamente en la tarea de estimular la vida cultural de nuestro medio. Ya sea solos o en el encuentro con otros colectivos, de lo que se trata es de dinamizar un contexto que las políticas oficiales, por diversos motivos, han dejado abandonado.

En esa tarea estamos por ahora. Para quienes nos vienen acompañando con su lectura, sólo nos resta esperar que sigan aceptando la llegada de nuestra publicación a su buzón de correo, y que continúen aportando ideas, sugerencias, opiniones para esto que, seguramente, no comenzó siendo otra cosa más que un simple e-mail. Mientras que a los que se hicieron presentes en las producciones -ya no virtuales sino materiales- que nos ocuparon en los últimos meses, les enviamos un agradecimiento especial por el apoyo sostenido.

 
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