LA CIUDAD (IM)POSIBLE

Una mirada sobre la condición actual de la ciudad a partir de dos textos claves: Estambul como Raumgeist, de Vasif Kortun, y La Ciudad Genérica, de Rem Koolhaas.

Por Federico Litvin

Leer, descubrir o tratar de entender estos textos por separado sería, si no un desperdicio, al menos una verdad a medias. Podrían fusionarse o funcionar como notas o pies de página mutuos; no son complementarias, pero sí necesarias entre sí, aunque sin llegar a convertirse en funcionales. Se parecen sin conocerse, hablan en esencia de lo mismo como en un juego dialéctico entre imposibles y posibles, entre utópico y "post-utópico".

Por momentos parecen o se aparecen como libretos de un film de ciencia-ficción; evocan imágenes o pasajes de mundos y espacios creados por otro tipo de inteligencia, porque la ciudad actual mutó su gen inicial. Pasó de ser considerada "soporte" cultural del hombre, para que ser vista como un proceso que se (re)genera a sí mismo, logrando una autonomía vertiginosa.

Uno es un relato de lo vivido, de lo epidérmico, de lo propio como condición, como realidad primera. Lo tangible y perceptible se asocia con el sentido común, creando un nuevo espíritu del espacio -al cual hace referencia el título de este texto. Una crítica contundente que surge de generarle un nuevo concepto a la ciudad, un concepto que pueda y sea capaz de abarcar y contener, para poder entender, una serie de momentos que se presentan como claves, hasta llegar a la condición actual, donde necesita ser redimida para poder mantener en el tiempo y el escenario futuro su propia razón local.

El otro, una suerte de oxímoron, donde los opuestos generan un nuevo significado. Una forma de entender y proponer, tomando como generador, como inspirador, un cierto cansancio, un hartazgo de la ciudad moderna y contemporánea, una expulsión de uno mismo hacia una nueva paz urbana.

Extremadamente propositivo -característica principal del autor- este texto nos invita a una deriva (muy al estilo Situacionista de Debord, Constant, etc.) desplegando un mapa de ciudad real e irreal, donde utopía e imaginación potente chocan sin animarse a dar pelea con un futuro incierto, sin explorar.

No hay un escenario futuro propuesto con la misma calidad con la que se propone una nueva "esperanza" de vida. La propuesta aparece o se plantea como de transición pura; es radical en su mirada sobre el pasado y lo actual, pero a su vez es temerosa y hasta sumisa acerca de un futuro que se cree conocer con ojo de pirata.

Si pudiéramos sublimar ambos textos, quizás lograríamos descubrir y observar en este proceso un fotomontaje conceptual, que se arma a partir de una condición actual, de una realidad que se presenta como propia y ajena a la vez -una suerte de debate profundo, de cruzada pretérita entre lo local y lo global. Esta condición inicial se proyecta automáticamente, como en una reproducción de tipo randomize, hacia una nueva realidad, donde seguramente lo local perderá la cruzada. Estará en nosotros -y justamente es esto lo que ambos textos en el fondo plantean- reconvertir una ciudad imposible en una nueva ciudad posible.

 
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