ESTAMBUL COMO RAUMGEIST [1]

El curador de la Bienal de Arte de Estambul, y director de… nos presenta una visión "otra" sobre la noción de 'megalópolis'.

Por Vasif Kortun [2]
Traducción y adaptación: Carlos Gomariz
Revisión técnica: Gisela Di Marco

Megalópolis, palabra que en griego significa 'la gran ciudad', reverencia la ciudad [town: pueblo, comunidad] como una estructura espiritual sobre su expansión física. En los textos, megalópolis es 'trascendente', y es usada para describir a Atenas y Troya. No se alude como a una gran ciudad, pero sí como a una ciudad insuperable, trascendente.

El concepto de megalópolis tiene poco que ver con el modelo administrativo 'megapolitano', tema de discusión reciente para Estambul. El modelo megapolitano es más bien un concepto sancionado relativo al control del espacio y la administración de la población. Concebido por descuido con dimensiones físicas gargantuan, 'megápolis' es un nombre inapropiado y no ofrece un significado correspondiente en griego. Por lo tanto, si 'megápolis' es un término administrativo, 'megalópolis' es una valoración espiritual.

La Megalópolis no es ni la sucesora de la metrópolis, ni tampoco se posiciona tomándola como fondo. Aunque la megalópolis puede tener una historia, ésta no tiene nada que ver con la historia específica del lugar; tampoco está dominada por una voluntad evolutiva para que se megapolice gradualmente. El surgimiento de la megápolis puede ser encontrado en un salto o en un ursprung [alemán en el original]. Ésta parece ser la metodología de la megapolización de Estambul.

A través de la narración de la historia de Estambul, uno trata de reconciliar este ursprung, pero los procedimientos tradicionales no funcionan para esta megalópolis. En este momento, Estambul se ha apartado de ser el modelo auto contenido de ciudad independiente como lo fue por casi todo el siglo XX, para tomar un brusco desvío hacia finales del siglo XIX.

La ciudad está siendo afectada por olas de inmigrantes que llegan a residir creando una economía de necesidad; su tejido es seriamente afectado por el reflejo directo de los valores y las costumbres impuestas por los recién llegados. Espacios muy bien iluminados y amplias avenidas coinciden con el discurso oficial, pero no con la posibilidad de poder mantenerlos. De todos modos, parecen fracasar por sí mismos los discursos oficiales estampados en la ciudad de grandes diseños de circulación, saludables y fascísticos [fascistic en el original no se traduce como 'fascista']. Lo anti-cívico los desmantelará inmediatamente. La Megalópolis representa una ruptura de los modelos de ciudades precedentes y acarrea aspectos medievalizadores, como ha sido remarcado por Umberto Eco y visto en "Black Book" de Orhan Pamuk, en la clanización de la ciudad y en la producción de figuras autónomas, aisladas y divergentes.

La Megalópolis no conoce límites físicos: ésta articula su periferia y está conectada con su otro por cables no materiales. Gira hacia el pasado de su propia historia a través y entre otros modelos de ciudades. Es 'megalo' porque no conoce los límites y es 'manic' porque está más allá de la razón y mientras tiene razón cambia abruptamente a la no razón. La Megalópolis no tiene un centro, simplemente tiene áreas donde se intensifican los ruidos más variados. Su centro es la periferia, su periferia, es el centro. A medida que la periferia converge en el centro, el centro produce espacios nostálgicos en nuevas áreas pastoriles. Así, la transferencia diaria y el nomadismo urbano, tienen dimensiones erráticas. Algunos han asociado la megápolis con la metrópolis y prefieren usar 'metápolis' como una alternativa. Para ellos, la 'metápolis' es un pueblo que se conecta y habla por sí mismo. Éste considera su historia inmediata y su tiempo como un déjá-vu. Pero Estambul, la cual experimenta el déjá-vu y el jamais-vu, es muy diferente.

Las culturas allí no son solamente representadas en el espacio de consumo, excepto para el sector Teodosiano. El resto de la ciudad no se abre a sí misma a la circulación en shoppings y a la cocina típica. La ciudad no es una vitrina. Las culturas no se abren a sí mismas al turismo y a la percepción turística para una simulación banal. A través de capas de máscaras ellos prefieren operar sobre terrenos diferentes de trueque e intercambio. Éstas son las áreas de crimen. Criminal porque ellos están fuera de la economía organizada. Criminal porque el objeto de circulación es falso, de substitución, una simulación, una versión semánticamente empaquetada de un tipo ilegal con una condición paralela a la economía controlada. Éste es el crimen organizado.

El destino marcado de Estambul es ser una megápolis. Está ubicada entre el norte y el sur y separa Asia de Europa como un 'no espacio'. La ciudad no tiene una dirección propia. Aquí la terminología geográfica no está agobiada por las ideologías del pensamiento cartográfico. No es el centro, tampoco reverencia el centro, está simplemente allí, en el medio. Exigir que Estambul esté en el medio no implica la satelización del país. Porque nadie es un estambulino y todos lo son. El estambulino no es más una figura duradera. "Ella" ya no puede controlar o difundir el espacio y el tiempo que "Él" una vez pensó que era el "suyo" propio.

Varias condiciones de existencia cohabitan. La primera es la voluntad de ad hoc. El ad hoc producirá una existencia poco sistemática, despótica y oscura. La otra procurará rasgar a la ciudad del ad hoc. Se abrieron grandes bulevares, se construyeron edificios poderosos y se ubicaron monumentos estratégicos. El poder no sólo sugiere la circulación de la sociedad, sino que también dicta la arquitectura social del cuerpo individual.

Las fotografías de parejas de jóvenes frente a las fuentes de Taksim Square, evocan los días nostálgicos de una población pequeña. Éstas muestran el anhelo de un joven, en fotografías cuyos originales no existen. La nostalgia de los tiempos modernos, es solamente sentida con profundidad por los pocos que tienen la tarea de anticipar la trayectoria lineal del progreso. Ésa es su crisis. Sus pasajes de un modernismo revisionista a un nuevo modelo ha comprobado ser más doloroso de lo que se hubiera creído. Los "otros" son pos-modernos por definición y en actualidad. Ellos transportan la sucesión fantasmagórica de las identidades desde una condición pre-moderna a una pos-moderna con gran facilidad y consistencia. Los modernistas revisionistas, sin embargo, con su corta memoria de la república (una memoria que si consiste en algo es un borrón) permanecen como una elite descolorida.

Como en otras ciudades, el ad hoc es la única ley de Estambul. Aquí está el volver a emplear, el cambio semántico, la articulación, el montaje y el collage que determinan las condiciones de operar. El ad hoc, que en cualquier forma penetró cada área de lo social -como se ha visto en los edificios no terminados de construir, aunque habitados, que esperan por una expansión vertical (una suerte de nomadismo vertical en sí mismo)-, traza el curso de la vida cotidiana. Como ha sido propuesto por Charles Jenks and Nathan Silver en Ad-Hocism, el uso depende de objetos encontrados o de condiciones como la viabilidad económica solamente desde el punto de vista del valor temporario. El principio del montaje es también significante. Aunque esto puede ser también usado para cierta fase de la economía de Turquía (un período que también coincide con una migración masiva hacia las ciudades), va más allá, en el sentido de que el montaje no busca producir un objeto no visto hasta ahora, sino que se inclina a definir una nueva antología a través del reuso y alguna articulación de objetos dispares.

Si lo kitsch y lo ad hoc entran en resonancia entre ellos, no sobre las bases de objetos, pero sí en actitud y postura, ciertas condiciones podrían fácilmente ser llamadas kitsch. El montaje ad hoc es también un fenómeno de la condición kitsch, y no puede ser discutido sobre el estado del objeto o relegado a "baja cultura". Hay por supuesto una diferencia de uso en el arte y en la vida. Hay también una gran diferencia entre ser ad hoc, sin saber que uno es ad hoc, y una completa conciencia de una operación ad hoc. La última condición aquí [expuesta], se aplica al artista de Turquía en esta exhibición.

Notas

[1] Término alemán constituido por 2 vocablos: raum (espacio) y geist (espíritu), cuyo significado aproximado podría ser "el espíritu del espacio" [N. de la E.].

 
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