[DE] MEDIOS TÁCTICOS Y CONOCIMIENTOS TÁCTICOS

La complejidad de los vectores que intervienen en los medios hace necesaria la aparición de un intelectual táctico con capacidad de articular la esfera de lo íntimo con lo público.

Por McKenzie Wark [1]. Nettime. Julio 03, 2002 6:16 PM.
Traducción: Gustavo Crembil

Geert Lovink y David Garcia [2] hablan de unos medios tácticos que podrían liberarse a si mismos de la dialéctica de ser una alternativa o una oposición, que meramente reproduce el sentido estéril de un Nosotros versus un Ellos [3] en la esfera mediática. Declaran que "las políticas de identidad, la crítica de los medios y las teorías de la representación", que eran el fundamento de las prácticas de medios de oposición, "están en crisis". En cambio, proponen un "estética existencial" basada en la creación temporaria "de espacios, canales y plataformas". El texto seminal de Lovink y Garcia sobre medios tácticos no logra enteramente apartarse del lenguaje oposicional de Nosotros versus Ellos, pero señala una estrategia alterativa a la negación que paradójicamente une a Osama Bin Laden, George W. Bush y los redactores de The Nation [4] como proveedores, no de una misma visión del mundo, sino de visiones del mundo construidas de la misma manera. Es cuestión de combinar medios tácticos con conocimiento táctico, de usar el vector extensivo de los medios en combinación con el vector intensivo [5] del archivo erudito.

En un país nominalmente democrático, uno actúa como parte de una esfera pública en el sentido que Alexandre Kluge [6] da al término. Una esfera pública -una matriz de vectores accesibles- actúa como un punto de intercambio entre la experiencia privada y la vida pública; entre la experiencia íntima e incomunicable, y la percepción colectiva. Las redes públicas son los ruedos [arenas] donde la lucha por comunicar tiene lugar. Dos aspectos de este concepto son relevantes aquí. Para Kluge, que escribe en la Alemania de la posguerra, el problema gira en torno al fracaso histórico en 1933 de la esfera pública en prevenir el surgimiento de fascismo. "Desde 1933 hemos estado empeñados en una guerra que no se ha detenido. Siempre es el mismo tema -la no correlación entre intimidad y vida pública- y la misma pregunta: ¿cómo puedo comunicar emociones fuertes para construir una vida común?". Para Kluge, la esfera pública es un dominio fundamentalmente problemático, atrapado entre las complejidades de lo social y la creciente separación de la vida privada.

Uno tiene que preguntar: ¿a quién imagina Kluge que le habla? Tal vez haya otras experiencias de la relación entre el tiempo de la experiencia íntima y el tiempo de la esfera pública, enterradas afuera en la cultura popular. Quizás sean sólo los intelectuales los que se sienten tan enajenados del tiempo de la información en la era de telestesia. Después de todo, el modo de tratar [address] adoptado por la mayoría de los medios populares no le habla a un intelectual altamente cultivado como Kluge -o ni siquiera a uno provinciano como yo. Fuimos entrenados en modos más lentos de manejar la información, y tenemos un repertorio de historias muy diferentes con los que filtrar los eventos actuales. ¿Cómo podríamos declarar que sabemos lo que sucede afuera en las otras interzonas, en otros [muy diferentes] espacios donde diferentes flujos de diferentes vectores se encuentran con otros [muy diferentes] recuerdos y experiencias de la vida cotidiana? Después de todo, los intelectuales seguimos encontrando diferencias más que suficientes entre nosotros.

Un conocimiento táctico de los medios puede tener entre sus méritos el hecho de tomar en serio estas otras interzonas. Trata de teorizar las fricciones entre la experiencia íntima de Kluge y la red de vectores, o realmente intenta recolectar e interpretar los relatos de tales experiencias. Por lo menos, es necesario intentar mantener una relación auto-crítica de los códigos y prácticas de la interzona específica a las experiencias mediáticas intelectuales. Después de todo, 'nuestro' entrenamiento, 'nuestros' prejuicios respecto al vector, podrían ser parte del problema. Nada exime a 'nuestras' instituciones e intereses de la guerra del vector, de la lucha por controlar las trayectorias de la información.

Con el despliegue del vector en el reino privado, se abre una ventana que podría usarse para crear una línea a lo largo de la cual la comunicación de la experiencia íntima y el sentimiento colectivo podría tener lugar, en esos significativos [eventful] momentos en que su separación colapsa. Los protocolos de los medios tácticos no son dados de antemano. Como dice Gilles Deleuze [7]: "Experimentar, nunca interpretar". Lo que está en juego no es la recreación de las razones [grounds] públicas por una razón universal, sino encontrar los recursos tácticos para una lucha por comunicar mucho más diferenciada y diversa, esa simple cosa tan difícil de lograr.

El mantenimiento de la democracia requiere de una práctica dentro de las redes públicas para responder a eventos que [las redes] no fueron realmente diseñadas para manejar. Virilio [8] se pregunta si la democracia todavía es posible en esta era de lo que denomina 'cronopolitica'. Quizás la democracia sucumba ante la 'dromocracia' -el poder de la gente arado por el poder a velocidad tecnológica. Bueno, tal vez la única manera de anticiparse a tal pesimismo sea experimentar con tácticas para conocer y actuar ante los eventos. Uno tiene que experimentar con herramientas y prácticas conceptuales relativamente libres [que están] disponibles y basar un conocimiento democrático en ellas. Esto puede implicar moverse más allá de las técnicas y procedimientos de la academia. En términos de Antonio Gramsci [9], el intelectual académico corre el riesgo de convertirse meramente en un intelectual tradicional, una de las muchas capas del sedimento cultural, depositadas y pasadas por encima por el motor del capital y la trayectoria del vector, atrapados en una temporalidad que no es ni siquiera dialécticamente resistente, sino meramente residual. Uno tiene que hacer conexiones orgánicas con los medios y las prácticas culturales líderes del [hoy] día.

No obstante, la memoria histórica y el tejido viviente del conocimiento [erudito] acumula recursos que son útiles y vitales. Estudiando un evento como el 11 de Septiembre, un conocimiento táctico puede construir sobre lo mejor de los dos abordajes críticos existentes. A las escuelas que se concentran en el poder estructural de los flujos del capital transnacional y la coerción militar, les aporta una mirada atenta sobre el poder de los vectores de los medios transgresivos y los rasgos específicos de los eventos que éstos generan. A las escuelas que estudian el espacio del texto mediático en el contexto de las luchas periódicas por influir en el discurso nacional-popular, les aporta una dimensión internacional y una mirada más atenta sobre los cambiantes medios técnicos que producen flujos de información. El evento es un fenómeno un poco demasiado resbaladizo para cualquiera de estos abordajes. De allí la necesidad de examinarlo bajo una nueva luz, como el encuentro casual de la coyuntura local con el vector global -en la mesa de operaciones.

El encuentro casual de Osama Bin Laden con CNN, como la reunión del paraguas con la máquina de coser, tiene un lógica surrealista, 'quirúrgica', que le es específica. No es completamente reductible a las temporalidades de largo plazo del poder militar o del capital, y yace en los espacios entre los discursos nacional-populares. Escribir el vector no es realmente algo que puede practicarse, únicamente, con las herramientas de la escuela de economía política de Herbert Schiller [10] o la escuela de estudios culturales de Stuart Hall [11], aunque un conocimiento táctico podría deberle algo a ambos. Una práctica intelectual táctica que utilice el momento del evento para cruzar la divisoria entre el tiempo infraestructural y el superestructural.

El evento no es reductible a los métodos de los 'especialistas del área'. Cuando se estudian eventos desde el punto de vista del sitio en el que se originan, siguen siendo siempre la provincia de los especialistas que tratan ese terreno en particular. A menudo los eventos provocan respuestas valiosas de los especialistas del área, pero usualmente éstas se enfocan en los factores económicos, políticos o culturales que intervienen en el área que los especialistas conocen de primera mano. A menudo no analizan las trayectorias vectoriales a través de las cuales el resto del mundo mira el evento. Un conocimiento táctico toma prestado de los estudios de área sin quedarse atrapado dentro de sus prerrogativas territoriales.

En una era en la que los flujos de los medios transnacionales están atravesando todas esas especialidades académicas, quizás sea tiempo de construir un discurso que siga el flujo de la información (y el poder) a través de las fronteras, tanto geográficas como conceptuales, del discurso. Quizás sea tiempo de empezar a experimentar, como Kluge ha hecho, con modos de diseminar información crítica en el campo del vector. Quizás sea tiempo de examinar las prácticas intelectuales de acumulación, recuperación y circulación del conocimiento. Sin deseos de retornar a la práctica del 'intelectual general', puede valer la pena considerar si el desarrollo del vector requiere de nuevos modos para jugar el rol de intelectual táctico. El intelectual táctico combinaría las prácticas de los medios tácticos y la erudición táctica, a la vez que tendría cuidado de no entrar en la temporalidad, ya sea del periodismo o de la academia, sino más bien permanecería alerta a los momentos en que estos tiempos tan distintivos son puestos en crisis en el momento del evento.

Notas

[1] McKenzie Wark, pionero australiano de la teoría de los nuevos medios. Ha publicado varios libros como autor (Virtual Geography, The Virtual Republic y Celebrities, Culture and Cyberspace) y compilador (Cultural Diversity in the Global Village; Flesh; Leftwright). Ha sido co-editor de Readme!, la antología de textos de la lista Nettime. Es profesor de Macquarie University (Australia), SUNY Binghamton (EEUU) y New York University. Uno de sus textos más conocidos, A Hacker Manifesto, se puede consultar (en inglés) en: www.feelergauge.net.

[2] Geert Lovink y David Garcia, teóricos y activistas europeos de los nuevos medios, autores del manifiesto 'El ABC de los Medios Tácticos' (se puede consultar una traducción en Beta_test #0004, Marzo 2002). Son organizadores de The Next Five Minutes, un evento periódico sobre comunicación, arte y politica electrónica que se realiza desde 1993.
Lovink, formado en ciencias politicas y vinculado a la escena de las radios "pirata" holandesas, tuvo un importante rol en Europa del Este desde 1989, en particular en el desarrollo de medios independientes en Yugoslavia. Fue uno de los fundadores de la pionera Digital City (Amsterdam) y coordinador del proyecto Hybrid WorkSpace de la Documenta X (1997, Kassel). En 1995 fundó, con Pit Schultz, el círculo internacional Nettime, una lista de correos y una serie de eventos que buscan desarrollar una "net-crítica".
Garcia es artista y escritor. En los '90 definió el concepto de 'medios tácticos'. Ha continuado trabajando en conceptos relacionados en ensayos y exhibiciones, colaborando en el desarrollo de un nuevo tipo de práctica y pensamiento crítico de los medios. Muchas de sus obras involucran el desarrollo de 'clusters' de medios, como televisión, radio y streaming de redes informáticas, buscando amplificar las cualidades de la comunicación cara a cara y el debate público.

[3] Como "Wedom versus Theydom" en el original. El dominio de nosotros vs. el dominio de ellos. Las noticias operan en el borde de "nuestra" comunidad -creando historias sobre "ellos".

[4] The Nation, diario progresista estadounidense fundado en 1865 con énfasis en las noticias y análisis de la politica y la cultura desde la perspectiva de la 'izquierda' estadounidense. ver...

[5] el término "vector", es usado según Virilio [?]

[6] Alexandre Kluge (Halberstadt, 1932), cineasta alemán. Estudió Derecho, Historia y Música Sacra en la Universidad de Marburgo. En el Instituto de Investigaciones Sociales conoció a Adorno quien, a finales de los '50, lo pone en contacto con Fritz Lang. Inicia su carrera cinematográfica en 1960 y a mediados de los '80 comienza a producir programas culturales para la televisión. Para más información ver 'Papa Kino Its Tod (El cine de papá ha muerto)' de María Eloísa Oliva, en Beta_test #0010, Dic. 2002.

[7] Gilles Deleuze (1925-1995), filósofo francés que a partir de una interpretación crítica de Spinoza (Expresionismo en Filosofía: Spinoza) y Nietzsche (Nietzsche y la Filosofía) hace un profundo ataque a la racionalidad modernista. Como Foucault, Deleuze fue un crítico agudo de las teorías neo-Freudianas de Jacques Lacan. En colaboración con el psicoanalista Félix Guattari, publicó El Anti-Edipo: Capitalismo y Esquizofrenia y Mil Mesetas, una crítica extensa de las estructuras políticas contemporáneas, y ¿Qué es Filosofía?. Deleuze desarrolla sus propias teorías de significado e interpretación en sus libros Diferencia y Repetición y La Lógica de los Sentidos.

[8] Paul Virilio (1932), filósofo francés. Ha sido director de la Ecole Speciale d'Architecture desde 1972 hasta 1975, y ha integrado el consejo editorial de publicaciones como Esprit, Cause Commune, Critiques and Traverses. Actualmente es el director editorial de Editions Galilee en París. Es autor de Bunker Archeologie (1975), L'insecurite du territoire (1976), Speed and Politics (1977), Popular Defense and Ecological Struggles (1978), L'esthetique de la disparition (1980) Pure War (with Sylvere Lotringer, 1983), Logistique de la perception (1984) y L'espace critique (1984), así como de numerosos trabajos técnicos.

[9] Antonio Gramsci (1891-1937), filósofo social italiano. Ya en sus Quaderni del carcere (1929-1935) defendía una versión humanística de la filosofía política de Marx como alternativa al fascismo italiano. Como Corce, ha criticado los gobiernos autoritarios más diversos, y argumenta que las clases sociales son formadas tanto por sus características y patrones de pensamiento como por sus circunstancias materiales.

[10] Herbert Schiller (1919-2000), especialista en comunicación y teórico de los medios estadounidense. Contribuyó al debate público sobre el rol de los medios en la sociedad moderna. Uno de los primeros en advertir sobre los serios problemas de la nueva economía digital aún antes de su efímero suceso. En sus textos advierte sobre la privatización del espacio público y las instituciones públicas, y la dominación de las corporaciones estadounidenses de la vida cultural, particularmente en las naciones en desarrollo. Educado como economista, en los '60 se dedica a la investigación en comunicación. Afirma que los medios de masas fracasan en sus roles de proveer un foro democrático y de vigilar los intereses corporativos, al estar comprometidos con los centros económicos y políticos. Esta crítica implicó una ruptura con las líneas académicas de la época y cambió la agenda al reintroducir las cuestiones del poder político y económico. En los '70 fue un activo polemista, colaborando en la definición de una crítica de los medios industriales occidentales. En los '80 y '90 se concentra en la nueva la sociedad de la información, y advierte que las nuevas tecnologías extienden aún más el poder de las corporaciones, que había criticado en sus primeros trabajos, permitiéndoles ingresar a nuevas regiones del mundo y la vida cotidiana.

[11] Stuart Hall, uno de los teóricos más importantes de los "Estudios Culturales", antiguo líder de la Escuela de Birmingham. Hall usa la noción de hegemonía -la aceptación voluntaria de un grupo social de la dominación y control de otro- dentro del abordaje más complejo de la estructura social desarrollada, dentro de la tradición Gramsciana, por teóricos como Hall, Laclau y Mouffe. Ubica el uso del lenguaje dentro de un marco de poder, instituciones, y sistemas políticos y económicos. Y presenta a a los individuos "simultáneamente como hacedores y consumidores de cultura, que participan en esa cultura de acuerdo a su lugar en la estructura política y económica. Esta área emfatiza el rol de las instituciones -gobiernos, iglesias, estados- en hacer cultura", lo que lo establece como un social construccionista.
Ha desarrollado una teoría de la recepción -un abordaje al análisis textual que le permite a la audiencia cierta lectura "negociada" u "oposicional" del texto. Esto significa que la audiencia/lector no sólo toma un show de TV, diario, etc., tontamente, aceptando el significado textual que pretende el productor o editor, sino que negocian el significado del texto, es decir, toman algo del significado supuestamente embebido en el texto, pero también infieren [infer] algo de su propio significado dentro del texto. Dependiendo de su background cultural, cierta gente puede aceptar todo el mensaje de los medios, mientras otros lo rechazan casi en su totalidad, prefiriendo una lectura oposicional del texto.
Para explicar esto más extensamente, Hall propone un modelo para codificar-decodificar los discursos de los medios. El significado del texto, que se encuentra en algún lugar entre el productor y el lector, es codificado (encoded) por el productor de cierta manera, y el lector decodifica el mensaje del texto de modo un poco diferente, de acuerdo a su background personal y las diversas situaciones sociales y marcos de interpretación.

 
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