"EL ARTE SE DA EN UN TERRENO FRÁGIL Y MOMENTÁNEO"

Entrevista con MAURICIO DIAS y WALTER RIEDWEG[1]. Una propuesta de intervención dialógica en el espacio público.

Por Gustavo Crembil y Eloísa Oliva
[asistencia en traducción: Leticia El Halli Obeid]
 
 

Intro

Mauricio Dias y Walter Riedweg estuvieron por primera vez en Córdoba en mayo del año 2002, cuando, invitados por el Goethe Institut, presentaron su trabajo en una charla abierta al público en el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa. A partir de entonces, comenzaron a desarrollar un proyecto junto a un grupo de artistas locales provenientes de diversas áreas como el teatro, las artes visuales y la intervención urbana interesados por temáticas públicas y reflexiones sobre los espacios, y preocupados por una forma más dialógica del arte. Estos artistas cordobeses, que junto a Dias y Riedweg constituyen el grupo Re-Colectivo, son: Alejandra Bredeston, Sara Carpio, Azul Ceballos, Marcilio Braz, Alejandro Maiolo, Lucas di Pascuale, Graciela Rasgido, el grupo Urbomaquia (Guillermo Alessio, Liliana Di Negro, Magui Lucero y Sandra Mutal) y el recientemente fallecido director de teatro Jorge Díaz.

En un inicio, el proyecto iba a estar ligado a las formas de trueque que emergieron en Argentina con la profundización de la crisis, pero finalmente coincidieron en utilizar la metáfora del colectivo porque, como explican Dias y Riedweg, éste es una invención social argentina que se remonta a principios de siglo y deriva de los taxis europeos como resultado de la adaptación a una situación social más amplia, tensa, y con menos recursos. Dicha metáfora es utilizada no sólo como tema sino también en cuanto a método. 

El proceso de intervención, que inicialmente iba a darse en junio, trata de una serie de performances en los colectivos que circulan por la ciudad, donde se crean situaciones performáticas absurdas tales como "servicios gratuitos de manicura y peluquería, cursos aceleradísimos de idioma", que al mismo tiempo de producir un efecto de comicidad "provocan dislocamientos, reflexiones, que posibilitan a la gente, cuando está parada en el colectivo, enunciar la crisis. Verse un poco más personalmente envuelto en esta crisis durante el trayecto cotidiano, cuasi adormecido, entre la casa y el trabajo". El registro gráfico, de video, foto y sonido que se va a realizar de estas performances,está pensado para constituir una especie de ambientación del espacio del colectivo.

Dentro de esta noción amplia de intervención dialógica en el espacio público, el grupo Re-colectivo va a recoger la experiencia en una publicación y la edición de un DVD "para volver la primera parte del proceso claramente pública y reflejar los diversos niveles de qué es el público, qué son los espacios públicos, en un trabajo que concluya en la metáfora del colectivo para abordar la cuestión de la transitoriedad de la significación de 'qué es colectivo hoy'".

Inicialmente, la intervención en Córdoba iba a concluir en el montaje de una exposición en un museo de la ciudad. Por eso es que en esta entrevista (realizada en noviembre del año pasado) se aborda, entre otras, la problemática del espacio del museo y sus relaciones con el campo del arte y el público. 

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[Beta_test] La dinámica de trabajo que ustedes están llevando a cabo acá, ¿forma parte de una mecánica que ustedes utilizan generalmente (armar un grupo de trabajo local, después transportar eso que construyen en común, llevarlo al museo...), o han trabajado de otra forma?

Walter Riedweg: Nosotros ya intentamos una vez colaborar con un grupo de artistas en El Cairo, y fue un fracaso total. No conseguimos encontrar un lenguaje en común, fue imposible. Resultó en un trabajo de colaboración pero con un sentido muy diferente. Y acá sentimos nuevamente la curiosidad de hablar con artistas. 

Mauricio Dias: Siempre trabajamos en forma dialógica, de colaboración, y normalmente los grupos con los que trabajamos son también el tema al que nos aproximamos. Pero acá es diferente. Por una parte es un desafío, porque el grupo con el que trabajamos no es el tema, sino que son artistas como nosotros y entonces el nivel de interacción es diferente. En ese sentido es un trabajo totalmente nuevo. Las metodologías, la configuración del trabajo tiene que ver con trabajos anteriores que hicimos nosotros, pero las contribuciones del "otro" son ejecutivas: en la elaboración del proyecto, en toda su autoría. Y al tratarse de un grupo muy abierto que piensa las mismas problemáticas que nosotros de formas no iguales, pero sí paralelas, se posibilita un trabajo conjunto muy articulado. 

Esta noción de la construcción de un espacio dialógico, está desde hace unos años en el medio. Tiene que ver con la situación y, creo, con una situación del arte en general. Ahora, ¿cómo pueden articular esta situación del espacio dialógico cuando ingresa al espacio del museo, que tiene ya un peso institucional? ¿No hay un riesgo de anular esa intención de diálogo?

M D: No, no hay riesgo. Todo depende de cómo el artista encara el museo. Si se lo encara dentro del culto de la tradición modernista europea como un templo de representación ideal para mostrar una obra, donde los otros van pasivamente a andar, espiar esta obra, podría ser, pero este no es el caso. Nosotros queremos al museo como un partner, como un participante de la obra: como nosotros, como el periódico, o como ustedes en cuanto periodistas. Es la misma cosa con la crítica, ¿es la crítica buena para el trabajo del arte o no? Claro que sí, pero debe ser dialógica, contribuir como espacio de reflexión para la maduración de la obra, del artista, de la producción cultural, y de la apreciación del público. 

Tenemos que tener posturas responsables y saber que todos participamos en la elaboración de eso que se llama "cultura". Nosotros en América, especialmente en América del Sur, tenemos ciertas libertades de relación con el público, puesto que no está formado por la tradicional educación modernista: la mayoría de la gente acá no sabe qué es impresionismo, expresionismo, cubismo, etc. Y no es necesario saberlo. El gran triunfo del arte contemporáneo es que se basa en que toda colaboración y participación del público se da en el campo de la percepción, y no en el de la información como pasaba en el modernismo. Para entender qué era expresionismo, debíamos saber sobre impresionismo, realismo, etc. 

Ahora todas las cosas se basan en una forma más ligada a la percepción: tú percibes el mundo como solamente tú lo percibes, y yo como yo, ése es el principio básico de dignidad. Y cuando podemos hacer ver a la gente ese pacto (que sólo él percibe el mundo como él lo percibe), ahí está el arte, en ese momento. El arte se da en un terreno momentáneo, efímero, frágil, que no es apropiado por la cultura. La cultura se apropia del arte, y el arte la subvierte todo el tiempo para tornarla viva. Las crisis que hubieron acá en América posibilitan una apreciación del arte contemporáneo en su esencia: la percepción, que es la base desde Marcel Duchamp, Joseph Beuys, John Cage, o Helio Oiticica.

El proyecto de acá de Córdoba es eso básicamente, y lo que vamos a hacer en el museo será una fase más del trabajo. No queremos con eso cerrar la obra, es un momento más donde la diseminación se distribuye más libre, donde los objetos empiezan a contar sus historias propias y a diseminar sus propios mensajes y energías más independientemente. Pero el espacio del museo está concebido como los otros. Los museos también son espacios públicos, como los colectivos, las calles, las escuelas. Están ahí para servir al público, son espacios designados para desarrollar la reflexión sobre la producción cultural y no para determinarla.

W R: Nosotros pensamos que hay que intentar contaminar, trabajar con ambivalencias y no con posiciones cerradas, no dejarle a las instituciones solamente el poder sino trabajar con las propias necesidades de renovar y participar en la conversación. Nos interesa mucho redefinir los criterios de excelencia porque el museo siempre toma la posición de definirlos, o al nivel de la Academia, también se desarrolla un discurso validador. Pensamos que ese discurso tiene que ser ampliado de forma urgente. 

M D: Es también una forma de confrontación, pero una confrontación participativa, no la excluyente, que fue la práctica de todas las intervenciones de los años '80 e inicios de los '90. Hoy con la globalización vuelven las negociaciones constantes que todos tendemos a hacer para poder trabajar en algo. Es importante pensar las instituciones, los valores, el periódico, la calle, como elementos participativos para hablar del público, que creo que es el interés común a todos. Cada uno tiene acentos distintos, pero el interés de la institución no está lejos del interés del artista o de los medios: también quieren investigar, descubrir, cuestionar criterios de calidad y excelencia, y se preocupan por la accesibilidad del público a esas informaciones. Pienso que estamos en un momento más maduro en las formas de relacionarse, donde convivimos con las crisis sin querer resolverlas, pero sí cultivarlas para obtener cosas más positivas de ellas. 

Hay una dimensión política en lo que ustedes dicen, donde la performance es mucho más amplia, y no está limitada al aspecto dentro del espacio del colectivo. 

W R: Siempre todo el mundo es diferente y no sabemos cuánto o cómo. Nosotros somos absolutamente ignorantes acá en Córdoba, y eso hace importante la colaboración entre nuestra visión y la capacidad del grupo que conoce la historia del lugar porque genera una tensión, un conflicto muy productivo que vuelve nuestra ignorancia válida. 

M D: Nosotros trabajamos muchas veces en contextos en los que no pertenecemos. Hay posibilidades muy claras, que hemos notado y desarrollado con el tiempo, de operar según contextos a los cuales no perteneces apoyado justamente sobre la ignorancia, porque en la ignorancia residen las cualidades de libertad de percepción y acción que cuando estás encerrado en la situación, se pierden de vista. Por eso a nosotros nos parece muy rica la colaboración. Es como en el territorio del arte: un cambio que está en el exterior está a su vez en el interior. En este pasaje de lo que vive dentro de mí hacia fuera y lo que vive en la realidad exterior hacia dentro de mí, en este intercambio, sucede el arte, sucede la cosa efímera y frágil, el cambio de percepción donde residen los impulsos del arte, que pueden cambiar estructuras, y que pueden resignificar la cultura. 

Es interesante la concepción que tienen del lenguaje y del rol del lenguaje en las definiciones sociales y de cómo a través de sus obras hacen como una puesta en escena de esas definiciones para lograr el quiebre en la percepción de las personas involucradas...

W R: Lo que hallamos muy fuerte es la constitución del mundo interior que no es sólo lenguaje, sino todo un imaginario que se confronta constantemente con el mundo exterior, un instrumental que nosotros tenemos para nominar y hablar sobre las cosas, que es muy limitado. Por ejemplo, ahora estoy hablando portugués, que no es mi lengua, y siento una limitación muy fuerte, pero igual si hablara alemán me sentiría muy limitado para hablar del mundo. Lo que más me interesa es estar conciente de esa limitación. Porque me da otra posición frente al mundo, abre un abismo entre mí y el mundo, que es la fuerza poética que encuentro muy importante. Esa conciencia es una posición política: hablar es violar al mismo tiempo. 

M D: El lenguaje es un elemento más del campo de la percepción, como lo es el arte, o los sentidos. Son elementos que pueden comunicar el campo de la subjetividad individual con el territorio cultural de un grupo, de un colectivo. Pero hay un constante intercambio de informaciones entre el colectivo y el individuo, entre yo y el otro, que tiende a adormecerse por la confrontación de fuerzas que puede haber en la realidad. 

A nosotros nos parece que la atención sobre la percepción puede determinar, y mucho, la cualidad del intercambio que existe entre el individuo y el colectivo, o entre uno y otro, entre una cultura y otra. La cualidad de aproximación, por ejemplo, que hay entre uno y otro determina la significación que uno y otro tienen: lo que determina la cualidad de aproximación entre yo y un niño que vive en la calle no es la significación de que él viva en la calle y yo no, sino la proximidad o la distancia a la que yo me coloco respecto de él y él de mí. En ese ejercicio constante de aproximarse y distanciarse, pueden elaborarse percepciones muy diferentes que cambian, o al menos, ponen en cuestión los aspectos que definen esta cualidad de relación social. 
 
 

Notas:

[1]Para más información sobre estos artistas y sus obras, ver: Azul Ceballos, Arte público. Nuevos Géneros, en Beta_test #0006, Junio de 2002. Dicha edición también incluyó el texto "El otro comienza donde nuestros sentidos se encuentran con el mundo", de Mauricio Dias y Walter Riedweg, presentado por los artistas en una conferencia durante su visita a Córdoba en 2002.

 
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